Extraterrestres en la antigüedad
Extraterrestres en la antigüedad

Hablar de extraterrestres, naves espaciales e inteligencias superiores siempre ha sido complicado, pues genera mucha controversia. A pesar de eso, en este capítulo ahondaremos en este tema y revisaremos algunas de las pruebas fehacientes que explican, de forma irrefutable, la existencia de estos seres.

En las últimas décadas, se han registrado un sinnúmero de avistamientos de ovnis en diversas locaciones terrestres. Se han dado en lugares casi desérticos y hasta en grandes ciudades. Son tantas las evidencias y las pruebas, que es imposible negarlo; urbes enteras lo han constatado, pueblos completos los han visto, naciones enteras han reconocido su existencia, sabios ilustres de todas las disciplinas saben de su presencia en la Tierra y, hoy en día, ya se cuentan cientos de miles de fotografías y videos auténticos que lo demuestran. Muchos afirman que son falsos, y, sí, puede que muchos lo sean, pero si tan solo uno fuera verdadero, esto ya sería prueba suficiente.

Estos avistamientos no han sido exclusivamente de tiempos modernos, no; de hecho, si nos vamos a tiempos inmemoriales, encontramos escritos, narraciones e inscripciones que hablan de extraterrestres de manera muy clara y evidente. Sumerios, babilonios, arameos, egipcios, tiahuanacos, mayas, entre muchos otros, están llenos de historias de ovnis y extraterrestres. El arte de todos es la gran prueba: pinturas, objetos, esculturas, tradiciones, alfabetos y simbologías señalan la inspiración y la influencia de estos seres superiores.

Los libros sagrados son también una guía indiscutible de presencias extraterrestres. Por ejemplo, si analizamos el Antiguo Testamento y a los vedas, vemos que nos hablan de discos flotantes de luz, rayos que levitan gente, naves con el brillo del Sol, embarcaciones similares a aves con velocidades increíbles, carros de fuego que recogen gente, torbellinos que aparecen y desaparecen cosas, ángeles que hacen su aparición en medio de luces imposibles de describir, y seres altos y luminosos.

En muchas partes de la Biblia se menciona a seres gigantes, distintos a los humanos, y los egipcios, mucho más explícitos, hablan de extraterrestres de manera franca y directa.

Hoy día, científicos siguen sorprendidos con objetos que por su edad no tienen cabida en las habilidades humanas de la época, como por ejemplo, los cortes perfectos en piedra y metal de construcciones antiquísimas, pero que aun así existen, creando evidencias contradictorias.

En este sentido, si consideramos la existencia de los extraterrestres como verdadera, la siguiente cuestión que podríamos considerar es preguntarnos si son ellos más avanzados que nosotros, tanto espiritual como tecnológicamente. Frente a esto existe una sola respuesta clara: sí lo son.

Pero ¿como probar estos argumentos? Aquí algunos hechos que nos refuerzan lo anterior:

  1. Han llegado a nuestro planeta. Este es un argumento irrefutable de su gran avance y tecnología, sobre todo, si lo comparamos con los viajes que hemos logrado nosotros.
  2. La velocidad que alcanza su tecnología. Nuestro desarrollo tecnológico en naves y vuelos son capaces de alcanzar grandes velocidades, pero jamás pueden cruzar el horizonte en cuatro segundos, como sí lo han hecho los ovnis. Además, se ha observado completa fluidez de movimiento de las naves extraterrestres, mientras que las nuestras aún no permiten estas maniobras.
  3. “Aparecen y desaparecen”. Es una tecnología distinta, ellos manejan otros planos, otras dimensiones; su proyección en movimiento está más allá del estado espacial, ellos conocen otras leyes del tiempo y del espacio.

Ahora bien, ¿por qué, entonces, están aquí?, ¿por qué nos vigilan? En los libros más viejos y sagrados de los vedas, y también en el vedanta, se habla de un mundo precioso habitado por seres enormes y fieros, descripción que coincide con características de reptiles y aves. En estos textos podemos ver que los seres superiores programaron una destrucción masiva para preparar al planeta para la llegada de los ángeles. También en estos textos se habla de la ‘gran misión’ de seres elevadísimos, encargados de la migración de las almas al mundo azul. Resulta curioso observar que todo coincide perfectamente: la desaparición repentina de los dinosaurios y la aparición, como por encanto, de especies de animales y plantas en un plazo extremadamente corto.

Grandes científicos del mundo han considerado que se trata de una manipulación genética de inteligencias superiores y que su misión tiene que ver con la presencia del hombre en el planeta, con su desarrollo, su evolución a escala general, su proyección y con el estado de ajuste entre su alma y su materia. 


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