El cosmos y los libros sagrados
El cosmos y los libros sagrados

Los grandes misterios del cosmos y los libros sagrados tienen tanta similitud, que nos asombran las incontables coincidencias, más aun, sabiendo que estos últimos fueron escritos hace tantísimo tiempo.

Un ejemplo maravilloso lo encontramos al leer las historias de Krishna en los ‘Vedas’. Cuando describen la figura trascendental de los altares, al Krishna de cara negra, se refieren a él como el absoluto que ocupa todo el universo en su modalidad invisible, elemento que concuerda perfectamente con la materia y la energía oscuras. Cuentan cómo Krishna, en su forma de Vishnu, está flotando en el absoluto, creando nuestro universo a cuentagotas en el espacio.

Un detalle increíble de las historias es que de los poros de Krishna-Vishnu salen burbujas, cada una creando un universo, algunas se prolongan, otras pasan a diferentes estados, refiriéndose seguramente a un ‘Big Bang’ o un ‘Big Crunch’, a una gran implosión de los mundos.

Los libros relatan también cómo Vishnu se encuentra recostado en un dosel y desde su ombligo sale un vórtice, elementos que coinciden a la perfección con la interacción de la materia oscura con la gravedad. Hablan, además, de las cuatro grandes características del absoluto: una de ellas coincide con la materia oscura, otra con la energía oscura y las otras dos, con toda seguridad, coincidirán con dos grandes descubrimientos de astrofísica que se harán en los próximos años.

Las exhalaciones y respiraciones de Krishna-Vishnu, que pulverizan universos paralelos del absoluto, coinciden también con el nacimiento de las estrellas, a partir de las nebulosas.

Las cifras que aparecen en los ‘Vedas’ son otro aspecto de increíble coincidencia. En la misma historia de Krishna-Vishnu, y siguiendo el conteo numérico de los pralayas, cada burbuja es un universo con trescientos mil millones de discos de luz, una suma tan increíble, que es tres veces el número de galaxias observadas hasta a la fecha por los telescopios.

El astrofísico, Carl Sagan, vivía maravillado con los números védicos, con los pralayas, los yugas y los manvantaras. Él no creía en un dios rígido y cuadriculado, sino en uno absoluto e insondable, infinito como el universo. En los videos previos a su muerte, habló mucho de su extensa investigación sobre la cultura india e, inclusive, en varias ocasiones parafraseó algunos pasajes de los libros sagrados, como: “ese punto diminuto azuloso que se ve a lo lejos”, refiriéndose a la Tierra, como lo hicieron los vedas hace muchísimos años. Muchas veces se preguntaba qué es la ciencia, y él mismo reconocía que podía estar escrita hace muchos años, miles, de hecho.

Cuando leemos los ‘Vedas’, quedamos perplejos de la ciencia que allí se cuenta. La lucha de Krishna con el demonio en forma de asno representa el choque de la luz de Krishna y es, en sí, el choque de las galaxias y el de los mismos átomos. Leyendo estas historias encontramos explicación a los “universos cuánticos” de los estados en los que un átomo se entrelaza con otro y lo modifica, a pesar de la gran distancia que se halla entre cada uno.

En el futuro, este conocimiento será la base de la transportación material; es la base de la ciencia futura, escrita en India hace miles de años.


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