Los padres de Jesús
Los padres de Jesús

Durante los últimos dos mil años, se han dicho muchas cosas acerca de Jesús, de quién fue, de su vida y hazañas, pero poco se ha hablado de la vida de sus padres: la Virgen María y San José. En los evangelios comunes no se menciona mucho a estas dos maravillosas personas, pero si observamos otros textos, como los evangelios apócrifos, nos damos cuenta de que existen muchos datos interesantísimos sobre ellos; datos que nos llevan a pensar que fueron seres de altísima evolución espiritual y que por eso fueron escogidos para ser los padres de Nuestro Señor Jesucristo.


Hoy vamos a ahondar en el misterio que recubre a San José. En las viejas escrituras, en los apócrifos, se habla de José como un ser de enormes virtudes, en estados prácticamente “búdicos” y de muy avanzada edad. Según lo que dicen, José era de la Tierra, pero tanto Jesús como la Virgen María venían literalmente del cielo, de las estrellas, de otros mundos más avanzados.


Los custodios de la Virgen decidieron que José debería ser el esposo de María porque la vara se llenó de diversas flores y una paloma blanca se posó en esa vara florecida.


Supuestamente, José era viudo y padre de seis hijos, todo esto es alegórico y cada narración tiene un precioso significado oculto. Los cuatro hijos varones simbolizan los cuidados y protecciones del Adorable, eran los supuestos hermanos de Jesús: Judá, Josetos, Jacobo y Simeón; y dos hermanas, Lidia y Lisia. En los evangelios comunes no se comenta, pero en todos los apócrifos se habla de que en la caravana de Belén iban los hijos de José. Esto, obviamente, tiene todas las simbologías ocultas.


Que José fuera carpintero, viene realmente de una mala interpretación. Si observamos los evangelios apócrifos, vemos que la traducción más completa sería que José era “experto en el arte de la construcción”, que se refiere más a edificaciones que a muebles. Por otro lado, en los apócrifos también se describe que cuando José se unió a María contaba con 90 años y que murió a los 110. José no era el padre verdadero de Jesús, era su padre putativo, su tutor terrenal.


Jesús fue concebido en el cuerpo de una mujer-Cristo, traída de las estrellas, y guiado en su primeros años de vida por San José, un ser evolucionado en un estado absolutamente búdico.


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