El misterioso origen de la vida
El misterioso origen de la vida

Hace décadas, era muy complicado hablar de ciertos temas, era casi tabú hablar del origen de la vida, las personas eran tildadas de blasfemas y hasta aquejadas de locura.

Es un hecho que, a través de los siglos, los avances científicos y tecnológicos han encontrado grandes rechazos por parte de las comunidades, este es el caso de elementos como la radio, la televisión, el carro y muchos otros. El ser humano le teme a lo que desconoce y tiende a rechazarlo.

Desde hace cientos de años, el origen de la vida estaba sustentado en las historias leídas a letra muerta de los libros sagrados, luego nació Darwin, quien, con su teoría de la evolución, le dio un vuelco al pensar de las personas. Sus ideas solo fueron admitidas hasta 1930 y tomadas como absolutas, por lo que hablar de algo distinto era impensable.

Pero, afortunadamente, en las últimas décadas grandes y reconocidos doctores han puesto en duda muchos de los supuestos del origen de la vida, hablando de inteligencias extraterrestres y de la siembra en la Tierra. Todos han sido altamente criticados, pero el tiempo avanza y la verdad se va abriendo paso lentamente.

Hace un tiempo, discutimos en el programa un artículo de periódico que se titulaba ‘Los componentes del ADN pudieron haber llegado a la Tierra desde el espacio’. En él se postulaba que tal vez la vida no se había originado en el planeta, sino que habría venido del exterior hace millones de años. Pero ¿cómo sustentaban estas teorías? Sus ideas y postulaciones se basaban en investigaciones realizadas a variados meteoritos y lo que se encontró en ellos.

Decía el artículo que en los distintos meteoritos se habían encontrado rastros de ADN, dando así tres líneas de evidencia de que sus bases fueron creadas en el espacio. En doce meteoritos recuperados, se hallaron dos de las cuatro bases nitrogenadas del ADN, además de hipoxantina y xantina, que también intervienen en los procesos biológicos.

En este sentido, la primera evidencia para probar que los componentes del ADN provienen del espacio es que en dos de los meteoritos se encontraron por primera vez trazas de tres moléculas relacionadas con bases nitrogenadas: purinas, 2,6 diaminopurina, y el 6,8 diaminopurina (las dos últimas son muy raras en biología). Estos compuestos tienen como molécula central la misma que las nucleobases, pero con una estructura añadida o separada.

La segunda prueba está relacionada con el análisis de una muestra de ocho kilogramos de hielo del entorno donde se encontraron los meteoritos de la Antártida. Las cantidades de las dos bases nitrogenadas, además de hipoxantina y xantina, que se encuentra en el hielo, eran mucho más bajas (partes por billón) que en los meteoritos, donde se presentan generalmente en varias partes por mil millones. Y, lo más significativo, en el hielo no encontraron las nucleobases análogas.

La tercera evidencia es el hecho de que el equipo constató que las bases nitrogenadas se podían producir con reacciones no biológicas.

Antes de este estudio, científicos del Laboratorio Analítico del Centro de Astrobiología de Goddard también habían encontrado aminoácidos en las muestras del cometa Wild 2 durante la misión Stardust de la Nasa, y ya había anunciado su presencia en varios meteoritos ricos en carbono.

En los libros sagrados y en las tradiciones orales y escritas de los más viejos grupos humanos, se dice claramente: “la vida viene de las estrellas”, pero no en un meteorito, fue traída por seres superiores y esto también fue así para los seres humanos, y la memoria es el ADN.

Entonces, nos preguntamos: “¿qué importancia tiene que en los meteoritos se hayan encontrado bases nitrogenadas?”.

Lo importante del hallazgo es que las bases de la vida que se han encontrado en la Tierra, y que han llevado al origen de vida inteligente, también se encuentran en el espacio, hecho que desmiente el paradigma que decía que únicamente en el planeta se dieron unas condiciones “tan especiales” para el desarrollo de la vida. Pero, esto no es cierto. La vida puede formarse en otros mundos que no conocemos, en estrellas lejanas en donde acaso existieron seres con sistemas más viejos que el nuestro y que nos llevan años luz de ventaja.

Con lo anterior, se están abriendo ante nuestros ojos millones de posibilidades.


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