El alma de los bebés
El alma de los bebés

Muchas veces, en nuestro programa radial, nos han preguntado acerca de los niños, sobre sus almas y sobre aquellos pequeños que mueren estando aún en el vientre de la madre; ¿a dónde van esas almas?, ¿van al limbo?

Para iniciar, cabe primero aclarar que el limbo no existe, es un concepto raro, invitado por las religiones, pero su existencia es absurda e imposible. Ahora bien, ¿cuándo encarna el alma? Cuando el espermatozoide rompe la pared celular del óvulo, en ese momento, además del alma, llegan al pequeño cuerpo los demás elementos mentales. Pero, que el alma esté encarnada y que cuente con todos los elementos mentales no quiere decir que este diminuto ser tenga una personalidad. La personalidad se forma al contacto con otras personas, de las experiencias y vivencias, pero un ser que solo ha estado en el vientre materno no tiene cómo comunicar ideas, conceptos o palabras. Algunos podrían pensar que este diminuto ser tiene la personalidad de su vida pasada y muchos médiums intentan comunicarse con ellos, pero esto tampoco es cierto, las personalidades mueren al momento de desencarnar de aquel cuerpo físico pasado.

En este sentido, un pequeño bebé solo ha vivido el estado extático, feliz e indescriptible del vientre materno y, generalmente, cuando estas pequeñas almas desencarnan de manera prematura, vuelven a encarnar rápidamente. ¿Cerca de la madre? Esto es difícil de responder, pero, usualmente todos encarnamos en el mismo grupo de siempre, con relaciones insólitas entre todos.

Por ejemplo, si en esta encarnación tengo una hija con la que tengo una relación muy cercana, puede ser que en la vida anterior esa alma de mi hija haya sido de una amiga también muy cercana, y puede ser que en la siguiente seamos primas o vecinas. Esto se debe a que, aunque siempre estemos relacionados, no siempre tenemos la misma proximidad o parentesco. Entonces, contestar la pregunta de si es posible que el alma encarne cerca de la madre, es muy difícil, lo más probable es que sí, pero es imposible predecir en qué grado de proximidad o qué relación tengan.

Las almas de los niños son idénticas a las nuestras, todos tenemos varios cuerpos y nos manifestamos en distintas dimensiones, y cada vez que encarnamos se van “ensamblando” esos componentes, y al desencarnar algo muere y la mayoría de esos componentes permanece, pero tenemos que ver todo con lógica, con sentido racional; las leyes de todos los planos son exactas y perfectas.

Todo ocurre en el momento justo, en el momento exacto, y en el fluido del karma nosotros estamos inmersos, por esto es que debemos estar en permanente corrección, para detener esa total actividad de la causa y el efecto, solo con conciencia logramos hacer el negocio de la evolución.