Templos egipcios: el Déndera
Templos egipcios: el Déndera

Uno de los grandes templos de Egipto es el maravilloso Dendera, o Dandara, una construcción impresionante que guarda más secretos que cualquier otro lugar. Su nombre, que en egipcio antiguo era Denetenetr, afirman los sabios, viene de la lengua atlante antigua.

Ubicado al sur de Egipto, en el Alto Nilo, esta enigmática construcción consta de dos cerramientos de piedra y juntos forman el maravilloso templo. Una de sus características más sorprendentes es que todo fue construido con base en los números 6, 12, 24 y 48, que tienen gran significado en las divisiones del año y en la vibración de los fluidos del planeta.

De tantas maravillas que encontramos en este templo, destacamos:

  • El zodiaco egipcio, exacto y sofisticado.
  • Claras figuras de bombillas.
  • Inscripciones que describen un generador de energía y comunicaciones.
  • Jeroglíficos que hablan de las grandes tecnologías egipcias.
  • Imágenes de bloques de piedra, de más de veinte toneladas, que fueron movidos sin esfuerzo.
  • Escaleras en las que se relata en detalle la historia de los atlantes, donde se evidencia, además, que tenían cables conductores de energía y naves a su disposición.
  • La historia de la catástrofe atlante, de cómo pereció toda una humanidad en un “diluvio” y cómo los sobrevivientes llegaron a Egipto en “rápidas plataformas flotantes”.


Todos estos maravillosos jeroglíficos se encuentran, en gran medida, intactos, preservados en hermosas planchas alrededor del templo.

Muchos analistas se han apresurado al decir que la catástrofe de la Atlántida se dio en la edad de Leo, hace unos 12.500 años; hecho que se reafirma en los jeroglíficos que muestran un león guiando por el firmamento a la gente atlante, pero todo esto sucedió varios eones antes. Este episodio es mucho más antiguo de lo que se dice.

Dandara es una de las construcciones más importantes de la Antigüedad por las evidencias que contiene, no solamente por la conexión de Egipto con Atlántida y los extraterrestres, allí también están las estelas de las bombillas, el origen de los hebreos y de la cábala mágica, figuras y figuras de superconductores y de generadores increíbles, cargados en las terrazas cada determinado tiempo.

Vemos con claridad cómo uno de estos generadores es cargado por sacerdotes, ida y vuelta, desde la Tierra a una plataforma flotante. Los jeroglíficos son muy claros cuando explican que el generador era recargado por una nave que procesaba la energía de la Tierra y que provenía de Sirio o de la estrella de Osirios.

En los jeroglíficos no solo se habla de la tecnología, sino que también se describen seres increíbles, maestros especiales que vivieron durante varios años en el templo y que procedían de una región muy lejana, más allá del Sol. Ellos sabían de la reencarnación del Ka y su grado de evolución, de poder, de grandeza, de sabiduría y de comunicación era tal, que precisaban de ciertas condiciones muy especiales para su supervivencia, por eso, las bombillas, los generadores y la especializada construcción de Dendera.

Observando con detenimiento, podemos ver cómo Dendera debió haber sido un palacio majestuoso, construido a base de números exactos, principalmente el 12, que representa el número clave de la vida. La sala hipóstila está sostenida por 24 columnas con la cara de la diosa Hator, pero más internamente, más hacia el centro, se encuentra la clave del lugar: 12 criptas bellísimas, decoradas con tallas suntuosas en piedras que refulgen dorado. Esas criptas tienen una configuración especial que anuncia cómo fue adaptada la vida en el planeta por los visitantes extraterrestres. La forma es 4 en punta y 8 cuadradas, exactamente la estructura química del tetrapirrol, la misma porfiria o porfirina, una molécula que es la forma constituyente tanto de la clorofila como de la sangre.

El tema de este templo es inagotable, allí está también la Sala del Divino Niño de Egipto, están las ceremonias del aterrizaje de los dos discos solares, la historia de los viajeros del futuro, las terrazas del año nuevo, las tablas de los magos hijos de Moshe (que con seguridad es Moisés); y de él cuentan otra historia muy distinta a la que conocemos.


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