Puertas del tiempo
Puertas del tiempo

En medio del desierto, en Arabia Saudita, a 500 kilómetros al sur de Petra, se localiza un sitio que antiguamente se llamaba Al Jiir, que significa “El lugar de la roca”. Aquí encontramos varias rocas gigantes, unas tan grandes como pequeñas montañas, en las que se tallaron increíbles entradas, como las de Petra, y en las que se excavaron impresionantes cavidades que parecen templos.

Con un total de 111 entradas, con sus respectivas tallas y cavidades hechas de roca sólida, el lugar arqueológico consta de un área de alrededor de 15 kilómetros cuadrados. Ha estado en la lista de candidatos a patrimonio de la humanidad, pero su declaración siempre se ha aplazado por parte de la Unesco.

Durante los últimos años, se ha afirmado que estas construcciones estaban pensadas como tumbas, al igual que las pirámides, y a todos aquellos que visitan estas ruinas se les comenta que son tumbas nabateas, con una antigüedad de no más de dos mil años; pero esto no es cierto.

Lo que la humanidad no sabe es que este lugar está alineado con los mágicos lugares del planeta y que sus inscripciones lo vinculan con portales del tiempo. Una de las puertas más importantes es la de Kasar al Farid, un misterioso frontispicio, altísimo e impresionante, que en realidad es un vórtice inactivo, pero que puede ser activado en cualquier momento.

Otro dato que la humanidad aún desconoce, es que debajo de estas puertas se encuentra toda una gigantesca construcción mágica, relacionada con los grandes vórtices del planeta, alineada con los sitios magnéticos que demarcan los puntos de luz de nuestro mundo. Son lugares que obedecen a las matemáticas perfectas del sistema nervioso de la Tierra y no es una casualidad que estén elaboradas de piedra arenisca típica de este desierto, pues es esencialmente cuarzo (recordemos la capacidad de este material para almacenar energía).

Lo que nadie sabe, es que miles de años después de la construcción de este yacimiento arqueológico fue que los habitantes del momento utilizaron las cavidades como tumbas, pero el objetivo original de su construcción no fue ese, sino la demarcación de un punto de luz planetario, relacionado con Petra, y la guía de conocimiento sobre los vórtices de entrada a estos puntos.

En las inscripciones podemos leer que aquí hay unos “embudos atmosféricos” que pueden lograr que la “Tierra pueda tocar el cielo”, esto significa que el vórtice logra evitar las capas atmosféricas, es decir, que un objeto que puede entrar a ese portal “activado” puede quedar automáticamente en la exósfera planetaria, a más de 500 kilómetros de la superficie, en donde orbita el telescopio Hubble, por ejemplo.

Esto es muy avanzado, ¿verdad?


Propiedad intelectual de Hilda Strauss. Todos los derechos reservados ©