El bardo
El bardo

El bardo es la clave para la continuidad de la próxima encarnación y para saber entregar las cuentas de lo que hemos realizado en esta existencia.

Cuando alguien muere se enfrenta a dos situaciones: el apego y lo desconocido. Lo primero se produce cuando la persona que muere se apega a sus seres queridos, a sus llantos y a sus cosas materiales; se apega a su hogar y a la supuesta desprotección de los demás. Por otro lado, se enfrenta a lo desconocido, al mundo de las dimensiones superiores, a las luces astrales y a los maestros que reciben su alma. Es una sensación nueva, llena de imágenes y movimiento, y se siente constantemente observado. Son imágenes a las que no está acostumbrado y que son en sí un leve despertar de la conciencia.

Este proceso se vuelve difícil para las personas, pues, a pesar de no poder hacer nada, siguen preocupándose por las cosas y los asuntos de la tercera dimensión, y esto les causa un dolor que tampoco comprenden.

Por lo tanto, la persona que muere se encuentra en una situación combinada y compleja, en un estado de semiinconsciencia, en el que existen muchas situaciones que comprende y que entiende que han cambiado, pero otras muchas que no. Hemos mencionado que los muertos, muchas veces, no son conscientes de su propia muerte, por lo que no entienden la situación y sufren horriblemente con el apego.

Entonces, ¿qué debemos hacer cuando alguien muere? Ese es el proceso del bardo: simplemente, en el momento o poco después, incluso, días más tarde en su casa, de la manera más sencilla del mundo, decimos: “fulano o fulana: usted ha muerto, su cuerpo físico desaparecerá dentro de muy poco; no mire más esto, no sufra más, no se apegue más; nada de esto importa, las cosas son pasajeras, las casas son agujeros en donde nos resguardamos mientras tenemos un abrigo de carne y hueso, pero esto no es nuestro, ni nuestro esposo o esposa, ni nuestros hijos, ni nada, todo es prestado. Cuando desencarnemos, muy seguramente tomaremos un cuerpo cerca de usted; libérese, sea feliz y pleno en este cambio; siga la luz y la guía para que pueda evolucionar, aléjese en este momento de las cosas y de las personas, no se identifique con nada, no sufra por nada; solo observe”.

El bardo es más extenso y se puede hacer más completo, pero esto es lo básico.


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