El cosmos y los libros sagrados
El cosmos y los libros sagrados

Es sorprendente cómo los misterios del cosmos tienen tanta similitud con las narraciones de los libros sagrados de antaño, y no solo porque correspondan, sino porque, al ser tan antiguas, nos preguntamos cómo es posible que aquellos humanos de hace miles de años supieran con tal exactitud verdades del universo que nosotros apenas en la actualidad hemos podido evidenciar.

Cuando escuchamos las narraciones de los vedas, vemos similitudes muy particulares. Este es el caso de la descripción del Krishna de cara negra, en la que se dice que es absoluto, que ocupa todo el universo en su modalidad invisible, que concuerda perfectamente con la materia y la energía oscura; se narra cómo genera el universo desde ese estado de espacio absoluto, donde se encuentra flotando en su forma de Vishnu y desde su ombligo sale un vórtice, que en India identifican como una cobra de miles de cabezas, pero que su interpretación real son incontables proyecciones de luz.

La narración continúa diciendo cómo de los poros de Krishna-Vishnu salen burbujas y cada una de ellas es un universo, se dice que algunas se prolongan y que otras cambian de estados o de dimensiones. Probablemente, nos están hablando de un ‘big bang’ y de un ‘big crunch’, que es cuando se genera un gran colapso o implosión de algunos mundos de estas burbujas.

A pesar de que muchas tablillas védicas se han perdido con los años y muchas otras no han podido ser traducidas, podemos encontrar dentro de la historia del Vishnu-Krishna, siguiendo el centeno numérico de los pralayas, cómo cada burbuja del universo tiene tres mil millones de discos de luz. Esta suma tan increíble es tres veces el número de galaxias que hasta la fecha se han podido observar con los telescopios más modernos. Pero ¿cómo sabían los vedas de estos datos tan exactos?

Por otro lado, si observamos con detenimiento la historia del dosel y de la luz-vórtice que se prolonga del ombligo, casi coincide perfectamente con la interacción de la materia oscura con la gravedad en todo lo que podemos ver; encaja de manera sorprendente.

En los libros sagrados también se habla de cuatro grandes características del absoluto, una de ellas coincide con la materia oscura, la otra con la energía oscura y las dos restantes, seguramente, concordarán con dos grandes descubrimientos astrofísicos que se realizarán en los próximos años.

Otra maravillosa coincidencia la encontramos en la cultura maya, en la que nos cuentan que a partir de exhalaciones se pulverizan los universos paralelos del absoluto. Esto coincide con el nacimiento de las estrellas a partir de nebulosas. Son nubes de polvo y gas que se compactan como un ovillo de lana creando una nueva estrella con esa energía.

Carl Sagan, uno de los más geniales astrofísicos de nuestra era, vivía maravillado con los números védicos, con los pralatas, los yugas y los manvantaras, y, a pesar de ser muchas veces ridiculizado y acusado de ateo o mentiroso, hablaba con orgullo de su creencia en un dios absoluto e insondable, infinito como es el universo, no esa versión simplificada y elemental que han creado las grandes religiones.

En sus videos e investigaciones, Sagan habló mucho de toda la cultura india, parafraseando en varios puntos a los libros sagrados, por ejemplo, refiriéndose a cómo los vedas sabían que la Tierra se veía como un punto azul desde lejos.

Con los vedas, quedamos perplejos de la ciencia que allí se encuentra. Por ejemplo, cuando leemos de la lucha de Krishna con los demonios, del demonio en forma de asno, comprendemos el choque de la luz de Krishna, no solamente el choque de las galaxias, sino también el choque de los átomos.

Leyendo estas historias, encontramos la explicación de los “universos cuánticos”, de los estados en los que un átomo se entrelaza con otro y lo modifica, y de la profunda relación y unión entre estos dos átomos, aunque se encuentren a gran distancia.

Hoy, esto puede sonar a ciencia ficción, pero en el futuro será la base de la transportación material, de la ciencia escrita en India hace miles de años.


Propiedad intelectual de Hilda Strauss. Todos los derechos reservados ©