La Guadalupana
La Guadalupana

La Guadalupana sigue siendo un gran misterio que, simplemente, no hemos podido resolver. Se le han realizado toda clase de estudios científicos y análisis fotográficos y se han descubierto elementos sorprendentes, como la ampliación de las pupilas, en las que se vislumbran 13 personas muy bien definidas.

Este es solo uno de los cientos de descubrimientos y averiguaciones realizados sobre esta aparición ocurrida hace ya casi quinientos años. Lo que sí se sabe, es que la tela de manguea está sorprendentemente intacta a pesar de haber estado expuesta a la humedad y al tacto constante de la gente sin contar con una protección o recubrimiento. Consideremos también que la imagen no tiene base, como la que hacen todos los artistas antes de pintar.

Los experimentos del microbiólogo Garza-Valdés fueron muy importantes, pues, a partir de imágenes analizadas con filtros infrarrojos, ultravioleta y otros, se pudo identificar que La Guadalupana consiste de varias imágenes superpuestas y que el manto fue realizado por manos humanas.

Revisando las crónicas originales, que han sido muy bien guardadas, encontramos que la aparición de la Madre, que en náhuatl original se menciona como “Tonantzín”, era una señora preciosa, tan llena de luz, que apenas se le notaban las manos y la cara con actitud piadosa. Después fue que la imagen fue retocada con el manto, los rayos y la medialuna. Fue “decorada” con motivo religioso y, a pesar de esto, los resultados arrojan cosas asombrosas.

La Guadalupana es, esencialmente, un milagro debajo del sesgo religioso; aún es un milagro sobrenatural guardado bajo varias capas de pintura.


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