Cómo es el astral
Cómo es el astral

Hablar de la dimensión superior no es tarea fácil, explicar su belleza y magnitud es imposible, por lo que realmente solo podemos dar ciertas guías o pistas de este lugar tan maravilloso.

Algunos grandes maestros, en su infinito amor por la humanidad, han intentado explicarnos este plano, pero lastimosamente no lo han logrado. Uno de ellos fue el famoso Carl Sagan, quien a través de alegorías trató de explicar cómo un ser de la tercera dimensión podría entender la cuarta. Utilizó el concepto del hipercubo con una explicación extensa y complicada, y, aun así, no logró ni siquiera dar una pista de lo que realmente es este plano dimensional.

En su momento, un maestro hindú intentó explicarlo con la historia de una hormiga que logró ver una montaña de azúcar tan grande como el Everest. Para explicar tal espectáculo al resto de hormigas, llevó a su colonia un grano de azúcar de la montaña, pero esto claramente no logró dimensionar la maravilla de la montaña de azúcar.

La cuarta dimensión ha tenido muchos nombres: el reino de Dios, Agarti, Shamabala, Ávalon, Irmansul, Tir, Asgard, y muchos más, dependiendo de la cultura, la religión y los tiempos. Todos han tratado de nombrar y describir aquella verdad que algunos perciben.

Entonces nos preguntamos cómo es que algunas personas perciben este plano. Todos pueden ingresar al astral, simplemente que lo hacen de diferentes formas y sus percepciones dependen de su evolución espiritual. Los tres casos son:

  1. En la meditación y samadi de los maestros.
  2. En el proceso de desencarnación o muerte.
  3. En el desdoblamiento consciente o iluminado.


Como mencionamos anteriormente, las percepciones de la cuarta dimensión varían según el nivel espiritual de cada individuo. Es muy diferente lo que ve un maestro iluminado, en la libertad indescriptible de su desarrollo espiritual, a lo que ve una persona que acaba de desencarnar y despierta conciencia por un corto periodo de tiempo, o a lo que ve una persona que se acaba de desdoblar conscientemente pero no puede moverse mucho por miedo y traumas.

El astral es un espacio gigante y disponible, donde podemos proyectar imágenes mentales, como ocurre en los sueños. Cuando soñamos, nuestra mente está proyectando imágenes de todo tipo, que por lo general refleja las fobias, los miedos y los impactos mentales y sensoriales. Algunas veces deja filtrar algún mensaje o alegoría de los seres superiores, pero pocas veces logramos entenderlo.

Es una realidad que existen dimensiones superiores, y no solo la cuarta, sino la quinta, la sexta, la séptima, etc. Pero, si hablar de la cuarta nos cuesta trabajo, tratar de explicar las demás es una tarea imposible.

La cuarta dimensión pareciera ser un mundo elástico, donde los extremos del tiempo y los espacios se tocan. Se puede percibir como un espacio gigante, blanco, donde los elementos existentes se presentan en el momento que usted lo quiera percibir. El astral tiene además la posibilidad de crearse y deformarse según la circunstancia, el tiempo y el espacio se pueden curvar, dependiendo de la percepción. Por esta razón, la teoría de la relatividad de Albert Einstein es certera, pues comprueba matemáticamente que si se sube una coordenada todo se vuelve relativo.

Los colores en el astral son infinitos, simplemente imposibles de describir, la mente es incapaz de percibir tantos verdes, tantos rojos y azules. Cualquier explicación o descripción se queda corta frente a semejante maravilla.

La famosa imagen del túnel que ven aquellos que han tenido una experiencia cercana a la muerte, no es un espacio, es la sensación de una proyección astral, el fluir del cuerpo astral en las estructuras de la médula espinal y el cerebro.

En el astral las sensaciones se unen a las imágenes y a los colores, por lo que la comprensión de conceptos se vuelve mucho más sencilla. Allá podemos sentir el color, podemos sentir el pasado o el futuro, o sentir la eternidad; la comprensión se une a la intuición y a la telepatía. La persona puede sentir la explicación de un maestro, aquí solo podemos oírla, allá la sentimos, la vivimos.

En el astral podemos encontrar todo tipo de seres, de toda clase y de todo tipo de evolución, allá no hay religiones, la ley es el equilibrio. En la cuarta dimensión podemos ver ángeles verdaderos, que saben nuestra misión, karma y destino; podemos encontrar también a sabios llegados del espacio exterior, que no tienen cuerpo físico; o a todos aquellos que se desdoblan inconscientemente mientras duermen, con sus cuerpos oscuros que deambulan como sonámbulos. Pero, además de seres, podemos toparnos con lugares extraordinarios, templos sagrados y ciudades de luz, que en otro tiempo fueron físicas, pero que simplemente revibraron; podemos encontrar también lugares de instrucción, puertas de comunicación astral, islas que se comunican con el espacio exterior y mundos subterráneos increíbles.

El tema es extenso y maravilloso.


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