Meditación en casa
Meditación en casa

Cuando queremos meditar, lo primero que debemos entender es que este es un proceso en el que el cuerpo está relajado y cómodo. Por esto, para comenzar, debemos elegir un espacio donde no haya interrupciones, donde podamos acostarnos o sentarnos de la manera más relajada para nuestro cuerpo. La meditación es en sí una práctica suave, para centrarnos.

Ahora, cerramos los ojos, sin forzar los párpados o generar tensiones en la cara.

  • Concentrémonos en la mente; ella actúa siempre. Nos muestra imágenes (no debemos rechazarlas), nos muestra juegos de luz que se filtran por los párpados (observemos), nos aumenta el volumen de los sonidos, cuando estamos meditando, al cerrar los ojos.
  • Oigamos esos sonidos, los carros, las voces, lo que se oye a lo lejos.
  • Inhalemos profundamente, suave, sin respiraciones cortadas.
  • Retengamos el aliento un poco más.
  • Exhalemos, suave, largo, sin tensión, sin angustia.
  • Inhalemos nuevamente, suave, largo, tomemos aire con abundancia, libremente.
  • Retengamos el aliento durante 3 segundos.
  • Exhalemos muy suave, desocupando los pulmones, “normalicemos” la respiración.
  • Seamos conscientes de nuestro cuerpo, seamos conscientes de las piernas, del tronco, de la cabeza, de los brazos. Veamos con los ojos cerrados nuestro cuerpo, al tiempo que pensamos “no soy esto”, “no soy este cuerpo”, “no soy estas piernas”, “no soy estos brazos, ni ese tronco, ni esa cabeza”.
  • Ahora percibimos esos ruidos que se oyen cerca y a lo lejos, al tiempo que pensamos “no soy estos oídos que perciben esos ruidos y no soy esos ruidos”.
  • Ahora percibimos las imágenes y los pensamientos que nos trae la mente cuando meditamos, al tiempo que pensamos “no soy esas imágenes ni soy esto que la mente piensa como loca”.
  • Ahora sonreímos, sintámonos felices. Todo está bien, todo ocurre por algo.
  • Al desaparecer el cuerpo, al desaparecer los sonidos, al desaparecer las imágenes y los pensamientos, solamente somos energía. Una energía en corriente, como un río. Somos como un río de energía, pero los ríos necesitan cauce.
  • Oigamos de nuevo los ruidos y los sonidos, los cercanos y los lejanos, y con nuestro poder mental alejémoslos, oigamos todo lejos, que nada negativo nos afecte.
  • Nosotros somos solo positivismo, solo progreso.
  • Los problemas no existen, solo están en la mente, de ahora en adelante desaparece de nuestra mente la palabra “problema” y es automáticamente reemplazada por “solución”.
  • Estamos en este momento, en esta meditación, “reprogramando” nuestra mente. Ya no somos esa angustia y ese trauma que aprendimos desde niños, ahora somos luz, un río de energía de progreso y solución que nosotros mismos controlamos en el cauce de la meditación.
  • Inhalamos profundamente, despacio, suave, sin prisa.
  • Retenemos un poco más.
  • Exhalamos, largo, despacio; normalizamos la respiración.
  • Suavemente abrimos los ojos.


Aquí nos incorporamos de nuestra posición de comodidad, con la mente despejada, y retomamos nuestras labores.


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