Facultades paranormales
Facultades paranormales

Siempre se ha hablado de facultades paranormales, de poderes ocultos o de sentidos despiertos como potestades asociadas a prácticas místicas, como el yoga o la meditación, o asociadas a algunos individuos particulares.

Cuatro personas trabajaron en el descubrimiento del ADN, pero fue realmente Rosalind Franklin quien dio el verdadero paso para adentrarse en los secretos microscópicos del origen de la vida. Esta mujer genial, introvertida y de contactos místicos, dedicó su vida a la investigación y, en 1952, logró tomar la conocida Fotografía 51: una imagen de rayos X que abrió la puerta a este nuevo mundo y que incitó al estudio y trabajo del ADN por parte de otros científicos. Lamentablemente, Rosalind murió cuatro años antes de poder recibir el Premio Nobel con sus compañeros Watson, Crick y Wilkins. Y es que, gracias a Rosalind, no solo sabemos del ADN, sino también gran parte de las explicaciones sobre los virus. En definitiva, una mujer excepcional.

Ahora bien, estos genios antes nombrados no fueron los primeros en hablar de la memoria enredada en una espiral: Arquímedes, en Grecia, hace más de dos mil años, habló de esta en sus estudios del círculo y del hexágono; Fibonacci, por otro lado, resumió los cánones de la espiral y de la medida áurea; en la cultura india, el ‘Rig-Veda’ está escrito en mandalas y están diseñados con base en la espiral y en la estrella de seis puntas; el movimiento de la energía kundalini también es en espiral, tal como lo describen los textos sagrados más viejos.

Los grandes sabios de la historia han conocido perfectamente la ciencia de la espiral: en espiral están las galaxias, las conchas marinas, la trayectoria de los astros, el movimiento de la naturaleza, de las plantas, y en la disposición celular.

En la antiquísima China, en el nacimiento del Tao, toda la doctrina se basó en la espiral, el sistema del Yin y el Yang. Todas las prácticas fueron sugeridas en espiral y en el misterioso número 6. Si recordamos el Polo Norte, vemos que, en la memoria de los celtas, todo es en espiral, sus símbolos y nudos. Los maestros Druidas decían que Dios escondió la memoria en una espiral y que solamente hasta que el hombre recobre la conciencia lo entenderá.

Entre los vikingos es la misma historia, el árbol es una espiral, las runas y los barcos también. Con los judíos ocurre lo mismo, la Cábala es una espiral, así mismo lo son el árbol de la vida y las séfiras. Todos los calendarios de todas las culturas son espirales perfectas, como el maya o el dendera egipcio. En la ciencia, espirales son las trayectorias de las partículas, de los átomos, de los electrones; en espiral tienden a agruparse las moléculas. Los conos, las pirámides y los trapecios son, en la ciencia, las estructuras más estables. Los últimos estudios del tiempo y del espacio son espirales, en espiral también es toda la propuesta de las matemáticas fractales.

De esta manera, vemos que la asociación que existe entre memoria y espiral no es algo moderno, sino que forma parte de un conocimiento eterno, de esa memoria que tenemos en el alma y que se encuentra en las células y en el cuerpo astral. Los descubrimientos del ADN sí son modernos y aún falta mucho por descubrir: falta encontrar dos elementos que componen el ADN y descubrir las imágenes astrales de ese ADN, pues en la tercera dimensión tenemos una espiral doble, pero en el astral tenemos dos espirales dobles más, eso quiere decir que el ser humano se caracteriza por tener seis espirales en total.

Este es el estado del humano dormido, esa inconciencia y olvido pertenece a la vibración 6 plana y básica del planeta, pero existen los estados ideales, los estados sublimes en los que aumentan la conciencia y la memoria. Esos estados obedecen a un ajuste grande y sublime entre los cuerpos astral y físico, así, la vibración se duplica y alcanzamos el estado original de conciencia.

Es entonces que los sentidos se despiertan, se agudizan, y comenzamos a percibir otras realidades, a tener más sensibilidad espiritual y, principalmente, empezamos a estar conectados con la gran red. Estos poderes los conocemos comúnmente como clarividencia, clariaudiencia, ubicuidad, visión a distancia, telepatía, telequinesia, conexión mental, y muchos más.

Esa vibración superior, de la reconquista del saber perdido, se aplica automáticamente a la vibración total de los cuerpos cuando hacemos la conversión energética y cuando educamos la mente. Esa nueva vibración del trabajo paralelo hace que cambiemos toda la luz y la energía de los cuerpos y nos crea y nos direcciona a una vibración distinta. Entonces, las espirales “inactivas” se activan y recuperamos ese estado superior que en algún momento perdimos hace miles de años.

Esa es la verdadera relación del ADN con la memoria y con las espirales, y la relación con las facultades y con los poderes perdidos.


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