Estamos viviendo tiempos de grandes cambios
Estamos viviendo tiempos de grandes cambios

Nos encontramos en un tiempo nuevo, un momento de nuestra historia cuando estamos evolucionando a pasos agigantados. Cada día cambiamos, descubrimos algo nuevo, y esta realidad seguirá desarrollándose de manera material y espiritual.

Hoy la gente “no traga entero”, las personas son mucho más inquisidoras, cuestionan lo que se les dice y no creen fácilmente en algo que no tenga un fundamento sustancial. Algunos han llamado esta época la Era de Acuario o la Era Dorada, pero esto es solo un nombre, una referencia. Muchos consideran que esta nueva era de evolución acelerada comenzó con la revolución francesa, pero la realidad es que comenzó antes. La humanidad inició el gran cambio en todo el siglo XX y aumentó su velocidad en los años sesenta. Esta década fue la que “prendió motores”, fue el momento de los viajes espaciales y de la gestación de la internet, invento que ha generado un avance sin igual para nuestra civilización.

La era pasada se caracterizó por el desarrollo del cristianismo al rededor del mundo, llegando a regiones inesperadas como América, Rusia, Australia y África. Su esencia siempre ha sido la misma, pero en los años sesenta ocurrió una reforma importantísima en El Vaticano que cambió para siempre la religión y que afectó directamente a las otras grandes religiones.Viendo lo anterior, observamos que todo concuerda, que los cambios, las revoluciones científicas, los inventos y la red que une al mundo coinciden en un momento.

Ahora bien, retomando el pasado, particularmente las grandes construcciones de las antiguas civilizaciones, encontramos muchos elementos fascinantes. Chichén Itzá de los mayas apunta hacia la estrella Vega, Angkor Vat en Camboya apunta a la estrella Polar, haciendo un triángulo perfecto de medición. La Tierra tiene una inclinación exacta que permite las condiciones para las estaciones y la precisión sublime de los equinoccios. Además, tiene su escudo magnético, como una coraza de una máquina perfecta, y tiene también a la Luna, elemento que “misteriosamente” solo nos muestra una cara, pero que además tiene una fuerza de atracción perfecta que equilibra las aguas del planeta.

Todo lo anterior, más los grandes cambios modernos, nos ubican en este momento de la historia. Es una realidad que estamos evolucionando, material y espiritualmente, ya no le tenemos miedo a las palabras ni estamos tan chantajeados con las amenazas. Venimos de algo quieto que se convierte en algo acelerado y este conocimiento se encuentra curiosamente en cada uno de nosotros. Se encuentra en las células, en las moléculas y átomos de nuestro cuerpo. A escala celular entendemos que la mente crística o el centro corazón está en el núcleo de la célula. Cada núcleo está comunicado con la gran red de nuestro sistema nervioso, en una danza perfecta de nuestro ser con el centro corazón del cosmos. Este estado de profunda meditación biológica no pertenece a ninguna religión o credo.

Con estos grandes cambios surgen nuevas incógnitas en las mentes de muchos.Las personas se preguntan qué significará la frase apocalíptica de la Biblia que habla de un jinete de luz que aparecerá montando un caballo blanco y traerá la segunda venida de Cristo. Lo curioso, y que muchos no saben, es que esta predicción aparece en distintas tradiciones del mundo: “Llegará en un asno y será fuerte y humilde”, dicen los judíos; los budistas anuncian también la llegada de Maitreya, en herencia de la vieja predicción védica de la llegada de Kálki, que dice: “En cada tiempo, en el que la injusticia se imponga sobre la faz de la Tierra, yo naceré, para bien de la iluminación de los equilibrados, y para la destrucción de lo malo, para restaurar el trono y el reinado de la justicia”, esa increíble frase, en un verso del libro sagrado, es la perfecta explicación de las encarnaciones sagradas.

Los mayas y aztecas también aguardan la segunda llegada de Quetzalcóatl: “Cuando los tesoros salgan de los templos de las invasiones y la memoria de los ancianos sea restablecida”. La memoria se restaurará en la mente, la segunda venida de la serpiente emplumada. Este es el mismo Maitreya budista, o el Majdí de los musulmanes.

Lo que viene esel reino de la explicación de las palabras sagradas, la historia del trabajo para ser conscientes e iluminados.

Esta gran energía crística nos controla y regula, no nos deja sobrepasar los límites de seguridad. El nuevo tiempo acelerado también es de aprendizaje de lo ya vivido, sobre todo del sufrimiento experimentado en las grandes guerras. Einstein, gran científico de nuestra era, vivió los efectos devastadores de ambas guerras mundiales y en un momento dijo una frase que nos dejó a todos helados: “De producirse una tercera guerra mundial, las siguientes guerras se librarían con palos y piedras”.

De darse una tercera guerra mundial, Einstein supone que quedaríamos casi que completamente aniquilados. Afortunadamente, todo el cambio y la aceleración que se está dando también tiene el fin de controlarnos en el poder, en la agresividad y la ambición. El Ser comunicará ese aprendizaje y entenderemos dónde está nuestro límite.


Propiedad intelectual de Hilda Strauss. Todos los derechos reservados ©