Fantasmas, almas y elementales
Fantasmas, almas y elementales

Cuando hablamos de fantasmas, debemos pensar en varias posibilidades, ya que muchas veces son especulaciones y otra gran mayoría son distorsiones de la realidad.

Las dimensiones superiores tienen muchas más entidades o seres que nuestra dimensión física y esto se debe a que nuestro planeta es una escuela de paso en la que “oscila el número de estudiantes”. Muchos se preguntan por qué hace unos siglos la población era tanto más pequeña que la actual y se cuestionan de dónde vienen todas esas nuevas almas.

La respuesta es que no somos de aquí; somos importados de otros sectores del universo a este planeta azul de entrenamiento mental. En los planos superiores existen muchas otras almas que no están encarnadas, muchas que no tienen ni tendrán cuerpo físico, como los maestros espirituales más avanzados. Actualmente, nos encontramos en un momento de evolución especial, por lo que muchos de ellos han encarnado en nuestro planeta para enseñarnos y guiarnos.

Es imposible saber el número exacto de almas que existen sin encarnar, son muchos miles de millones. Solo aquellos seres de perfección increíble, venidos de otros mundos, saben con exactitud esta cifra, y más.

Retomando el tema, aquello que creemos ver, que consideramos honestamente que es un fantasma, probablemente no lo sea. Puede ser que estemos viendo un elemental, ya que algunos se manifiestan en el mundo físico, o simplemente oyéndolo, pues producen sonidos que no estamos acostumbrados a oír, sonidos rápidos y envolventes.

Ahora bien, si los elementales son gigantes, como los del pino o el eucalipto, entonces producen una bruma espesa y la gente sensible los percibe como ectoplasmas en movimiento. Es importante aclarar que estos (los ectoplasmas) existen y tienen variaciones dependiendo de quién o qué los produzca.

El término ectoplasma fue acuñado por el médico Charles Ricket, en el siglo XIX, para describir la niebla espesa que describían los médiums de la época, siendo él mismo testigo de gran cantidad de eventos y fenómenos paranormales. Los espiritistas y médiums describen el ectoplasma como una bruma de otro mundo que producen al entrar en trance y que sale de la nariz, oídos, ojos y poros, con un olor poco agradable y frío al tacto.

Lo curioso del tema es que el cuerpo humano es extraordinario y los fenómenos paranormales que puede producir son incontables. Los maestros en India pueden producir ectoplasmas como los descritos y no son más que partes síquicas negativas que logran un fenómeno material en nuestra dimensión. Estas brumas y las formas que pueden llegar a tener son restos de fuerzas mentales que están desapareciendo en los “estados intermedios”.

Los ectoplasmas producidos por los elementales y los devas de bosques y selvas son similares, al igual que lo son los que producen la “gente de afuera”, por ejemplo, al generar un dibujo en campos de cereal. Sin embargo, estos ectoplasmas son positivos, con olores a hierbas, rosas y pino, y, sobre todo, no tienen una temperatura diferente a la del ambiente, contrario a los ectoplasmas negativos, que son fríos.

Podemos decir que los ectoplasmas son un evento que ocurre cuando las propiedades de una dimensión entran a otra, son un rastro de energía condensada que genera un vórtice.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, podemos decir que el tema de los fantasmas es extenso, pero que se reduce si tenemos en cuenta nuestra percepción (que cambia de acuerdo con nuestro nivel evolutivo), sensibilidad, estilo de vida o explicación intuitiva de los fenómenos, entre muchos otrosLo cierto es que nosotros sí tenemos momentos de sensibilidad en los que percibimos pequeños eventos de dimensiones superiores. Pero estas percepciones no son fantasmas, sino energías de otros planos que llegan a nosotros, y solo una muy pequeña parte de ellas está relacionada a seres que han desencarnado.

Es por esto que debemos dejar el miedo atrás, quitarnos el temor a estas visiones o sonidos, a ese concepto errado de fantasmas, pues son energías naturales en otras dimensiones, y que percibirlas habla de nuestro nivel o escala de evolución.


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