Universo paralelo: los elementales
Universo paralelo: los elementales

El tema de los elementales no es nuevo, desde hace miles de años se ha hablado de su existencia. En India refieren a los Devas de los elementales, y Paracelso, en el siglo XVI, comentó acerca de ellos de una forma increíble. Es una realidad que el mundo de los elementales, las hadas y los elfos existe, así nuestro estado de conciencia no lo pueda detectar aún.

Se han representado durante miles de años como seres fantásticos, algunos como humanoides, otros con figuras extrañas y hasta se han representado como una luz o como fuego. Algunas culturas dicen que llegaron del espacio en el momento de preparación de la Tierra y que están en planos diversos al físico. Otras han afirmado que se forman de manera espontánea con la manifestación de los elementos, como volcanes, huracanes o nacimientos de agua.

A los elementales se les ha dado todo tipo de nombres, pero apenas para denominarlos. En definitiva, su existencia no depende del credo o creencia particular y, curiosamente, la ciencia ha empezado a preguntarse acerca de la posibilidad de que existan. Estamos en un tiempo de evolución, cuando los secretos se descubren y la ciencia comienza a corroborar las afirmaciones espirituales.

Los científicos han llegado a percibir que existen otros mundos o dimensiones y han entendido también que el conocimiento y los avances tecnológicos no alcanzan para demostrar esta realidad. De hecho, no son suficientes aún para entender por completo los misterios de nuestro mundo material.

Un ejemplo maravilloso son los virus. Los supermicroscopios electrónicos han permitido observar su estructura y, a pesar de su pequeñísimo tamaño, aparecen con formas geométricas perfectas, con un “ovillo de ADN” en su interior, pero de ellos poco se sabe. Con el pasar de los años se han observado, clasificado y se ha creído saber cómo funcionan, sin embargo, la ciencia simplemente no los ha podido controlar. Los virus son solo un ejemplo de todo aquello que no logramos ver, pero que, en un futuro cercano, a través de la nanotecnología, sí podremos hacerlo.

Frente al tema del ADN tenemos muchos misterios por resolver. Se sabe que es un espiral que se forma a partir de muchos componentes, de los que se destacan cuatro que han sido identificados como “las bases”. Pero, estudios modernos afirman que el ADN puede ser mucho más complejo de lo que creemos. Entonces, se abre para nosotros un gran abanico de posibilidades y de futuras investigaciones.

En el panorama científico actual existen varias personas de renombre que están planteando hipótesis muy cercanas a la verdad. Algunos de ellos son Carol Cleland, David Toomey, Craig Venter, Chris McKay o Dimitar Sasselov.

En una de las hipótesis han hablado de la ‘shadow biosphere’ (“biósfera en la sombra”), en donde se refieren precisamente al mundo de las hadas y los elfos, que está en un estado entre la materia y el tiempo natural de la misma biósfera. Pero, aun con esta teoría, la ciencia se queda corta. Hay fuerzas elementales que avanzan a otros espacios y, hasta en lugares no considerados como parte de la biósfera, se encuentra algún tipo de energía elemental. Estos conocimientos están en el mundo del tiempo, en el astral, y están reservados para el futuro.

El mundo de las hadas es mucho más complejo de lo que nos imaginamos. Existen elementales de todas las formas y tamaños, y tienen un origen misterioso, como nosotros. Términos como “hada” o “elfo” pueden llegar a confundirnos o a hacernos pensar que son fantasía, pero estos son solo nombres. Hada es un nombre latino, de los celtas y del Atlántico europeo; elfo, por otro lado, tiene un origen germano, de las tradiciones atlantes del Norte.

El conocimiento de las hadas se filtró en la mitología vieja de Tule y en las historias élficas de la Germania antigua. Sus conceptos han sido altamente estudiados por los grandes cuentistas de nuestra humanidad, como los hermanos Grimm, Andersen, Collodi, Bauer, Perrault o Tolkien. Todas estas historias son parte de esa realidad que se filtró desde las civilizaciones más antiguas; pero no son simples cuentos, son narraciones alegóricas que nos hablan de entidades del tiempo, de dimensiones y planos superiores.

Para nuestra fortuna, la ciencia ha comenzado a indagar acerca de la existencia de estos mundos maravillosos.


Propiedad intelectual de Hilda Strauss. Todos los derechos reservados ©