Más sobre la misteriosa Atlántida
Más sobre la misteriosa Atlántida

En ocasiones anteriores hemos hablado de los mitos y creencias falsas alrededor de la Atlántida, pero, dentro de las más absurdas se encuentran aquellas que la han descrito semejante a una vieja ciudad griega, más parecida a Atenas que a una civilización altamente avanzada.

Esta idea descabellada se sacó de un “diálogo de Platón” en el que se habla de la Atlántida como uno de los orígenes de la gran civilización egipcia. Cuentan las narraciones del filósofo (que han sido altamente malinterpretadas) que las descripciones de esta ciudad maravillosa llegaron a oídos de Critias por su bisabuelo Drópides, a quien se las contó Solón, un sabio griego que visitó la ciudad antigua egipcia Sais, en donde las oyó de los sacerdotes de los templos sagrados.

Si intentamos observar el origen de la Atlántida de forma objetiva, podemos pensar que las interpretaciones planteadas por Platón, en las que se habla de medidas y de su posible ubicación, hayan estado sesgadas por el lente de la época.También pudo ser que estas confundan los factores físicos con los personajes de la historia, por ejemplo, cuando Platón habla de Poseidón, está realmente refiriéndose al mar.

Solón vivió seiscientos años antes de Cristo y no fue sino hasta trescientos cincuenta años antes de Cristo que Platón escribió sus diálogos. Por tanto, nos podemos imaginar cómo pudieron cambiar o ajustarse las narraciones originales a los estándares de cada época antes de llegar finalmente a oídos del filósofo.

La Atlántida fue un continente antiquísimo, como Lemuria, Mu o Hiperbórea, que constaba de un conjunto de islas, como lo es hoy Oceanía, y que existió hace tantos miles de años, que datarla sería una locura.

Ahora bien, una de las preguntas más frecuentes que surge frente al misterio de la Atlántida es por qué no existen rastros más evidentes de esta civilización que fue tan prominente. Frente al hecho, se han planteado un sinnúmero de teorías, unas que hablan de cataclismos en el planeta o un simple hundimiento por deshielo, pero todas estas hipótesis son insuficientes.

La Atlántida desapareció hace cientos de miles de años y todos se preguntan qué pudo ser tan fuerte como para provocar una reacción tan violenta en el planeta, que desatara efectos volcánicos y movimientos tectónicos tan fuertes, que crearan una grieta gigantesca en el fondo marino. El asunto ha sido estudiado por grandes geólogos y han llegado siempre a la misma conclusión: el famoso meteorito del Atlántico, fenómeno que en pocas horas produciría efectos inmensamente violentos y devastadores. En solo un par de días desaparecería una civilización altamente desarrollada, de tecnologías impresionantes en construcción, transporte y agricultura.

Aún existen algunas narraciones que nos hablan de las características insuperables de la Atlántida, como las sagas de Islandia, que narran cómo, luego de la catástrofe, los pocos supervivientes sabios fueron llevados al Polo Norte en grandes pájaros metálicos.

Otra gran incógnita que surge es por qué si los atlantes fueron tan avanzados, los relatos de su civilización se encuentran plasmados en elementos tan rupestres, como en tablillas de piedra, y no en materiales o tecnologías mucho más desarrollados. La respuesta a esta incógnita está en que las inscripciones no fueron realizadas por los atlantes, sino por pueblos antiguos muy posteriores a ellos.

Estos pueblos antiguos recibieron algunas enseñanzas atlantes, como el conocimiento de otras dimensiones heredado por el pueblo náhuatl, o el de movilización y talla de piedras de varias toneladas, como las que encontramos en Tiahuanaco.

Los grandes relatos e inscripciones sobre la Atlántida narran con detalle el gran avance de esta antigua civilización, cuya tecnología y conocimiento se acercaba a la de los grandes padres del principio de los tiempos. De hecho, muchos de los enigmas actuales, como las pirámides, los terraplenes o los zigurats, entre otros, fueron creados a partir de algunos de los conocimientos atlantes heredados.

Cuando la verdad se destape, nuestros libros de historia, ciencia y geografía pasarán a los anales como relatos equivocados de una edad oscura de ignorancia.


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