Salir en astral o desdoblamiento
Salir en astral o desdoblamiento

Existe un proceso natural, que todos experimentamos, conocido con muchos términos y conceptos (dependiendo de la religión, secta o creencia), pero que, verdaderamente, se refiere a lo mismo: el desdoblamiento. Muchos lo conocen como “despegar”, “salir en astral” o “viajar en astral”.

Pero ¿por qué este proceso, que debería ser normal y cotidiano, es observado con sigilo y hasta desconfianza? Esto se debe a la época deprimida en la que nos encontramos, cuando nuestra humanidad está pasando por un periodo oscuro en el que es inconsciente de su potencial mental y espiritual.

El desdoblamiento o proyección astral es algo que nos sucede a todos cuando captamos otro mundo, pero somos inconscientes de sus leyes. No entendemos las imágenes, los colores o sensaciones que percibimos, y, por desconocimiento, este tema sigue siendo, aun hoy, algo oculto y malinterpretado.

El desdoblamiento es un proceso bellísimo, que nada tiene que ver con sectas, religiones o maestros, es simplemente la experiencia de dejar el cuerpo en profundo relajamiento mientras el resto de nuestros componentes viajan por otras dimensiones. En esta experiencia, el cuerpo siente un sutil hormigueo y la conciencia se abre inmediatamente a un mundo de sensaciones, a una claridad que antes no existía.

En ese momento, empezamos a percibir otros seres y maestros, presencias que no podemos definir, y es entonces que todo se conecta, entendemos millones de cosas en un solo segundo, se terminan los frenos, y la conciencia nos permite avanzar. Algunos miedos aún nos detienen, pero el tiempo y la constancia van desvaneciéndolos.

En esta experiencia maravillosa, entendemos que todo está conectado y, poco a poco, comenzamos a recuperar la memoria perdida, la cercana y la remota. Comenzamos a entender lo leído y lo vivido, a experimentar sensaciones imposibles de colores, aromas e imágenes, y comprendemos conceptos sumamente complejos en apenas unos instantes.

Debido a la época oscura en la que vivimos, la gran mayoría no está consciente de su propio desdoblamiento, pero son comunes las historias de desdoblamientos inducidos, aun cuando no se reconozcan como tales. Estos son los casos de desdoblamientos espontáneos por dolores muy fuertes, por momentos cercanos a la muerte, enfermedades o estrés excesivo, donde los involucrados hablan de la sensación del túnel, que no es más que un desdoblamiento sencillo.

Otros desdoblamientos inducidos se producen muchas veces por sustancias sicoactivas, como drogas, hongos y demás. Estos métodos, que son “fáciles” y, efectivamente, inducen al desdoblamiento o a la percepción de otros estados de conciencia, no son recomendables, pues las drogas, a largo plazo, bloquean la evolución natural del despertar, generando verdaderas dificultades en el futuro.

La manera más directa de llegar al desdoblamiento natural es a través de la meditación, de la proyección mental y el estado de relajación corporal. Solo a través de este método podremos lograr despegar de manera natural y consciente.

Ahora bien, nuestra humanidad también está pasando por un momento de mucho ruido en la que las somos bombardeadas constantemente de información e imágenes que nos atan a la tercera dimensión y al mundo material. La gente, sobre todo los jóvenes, son supremamente impacientes, esperan poder desdoblarse de la noche a la mañana, y, como no lo logran, se rinden, se desesperan.

Sabemos que para desdoblarse se requiere entrar en meditación profunda, cuando el cuerpo está relajado y la mente en estado de alerta. Debemos entender que para lograr despegar requerimos de trabajo, entrenamiento y perseverancia. Pero no desfallezcamos; desdoblarse es una experiencia sin igual.

Desdoblarse es llegar a otro mundo, percibir fenómenos y estados inimaginables, viajar a otras velocidades y entender el don de la simultaneidad; es ver seres de extraordinaria sabiduría, y comprender conocimientos en un instante. Es saber que el universo está habitado en su totalidad y entender que no somos de aquí; es recordar nuestro origen y comprender el proceso de encarnar y desencarnar una y otra vez. Es, simplemente, fascinante e imperdible.

 


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