Los seres humanos estamos mutando
Los seres humanos estamos mutando

Es una realidad que nosotros, como raza humana, estamos mutando lenta, física, mental y espiritualmente.

Muchos pueden considerar que es una locura, pero la realidad es que, efectivamente, nuestro cuerpo está evolucionando. Un cambio que, además, ha sido altamente anunciado y vaticinado.

Desde principios del siglo XX nuestros cuerpos están naciendo distintos, con una mente más iluminada, que ya no traga entero y que ha comenzado a cuestionarse las preguntas realmente importantes de nuestra existencia.

La gran incógnita, que se presenta en nuestro centro corazón, es el punto de partida de la conciencia. Pero ¿cuál es nuestro centro corazón? En el cuerpo físico es el cerebro y la médula espinal, y el gran cambio se está dando en las neuronas que componen ese eje trascendental.

En dimensiones más elevadas, el cambio también se está dando en el centro corazón, pero el correspondiente a ese cuerpo astral. En dimensiones superiores nuestros cuerpos cuentan también con cerebro y médula, solamente que son más sofisticados y complejos, siendo que estos cuerpos son eternos.

Esta mutación es un proceso acelerado, con el que nos estamos superando a nosotros mismos, es la continuación de la evolución, asistida por inteligencias que superan el entendimiento.

El cambio actual es celular y en la luz que nos compone, la mente está superándose y está llevando al humano a una escala superior de espiritualidad genuina. En el futuro, esta espiritualidad será científica, será consciente, en la que vamos a adoptar una vida basada en el desarrollo de los sentidos y las facultades internas.

Esta será una espiritualidad basada en nuestra capacidad de meditar en todo tiempo y en toda dimensión, ordenada según nuestra facultad de regenerar la memoria, y esto será lo que recordemos de los grandes guías que han encarnado. Seremos conscientes de su presencia en otras dimensiones, y quedarán en el pasado los fanatismos violentos. En el futuro comprenderemos que apartar o segregar a una persona o a un grupo de personas no es amoroso, y no tiene relación alguna con las leyes equilibradas de la religión interna. Para la espiritualidad del futuro no existe la palabra discriminación.

El ser humano se encuentra en ese momento de cambio, en el que lentamente estamos percibiendo las consecuencias. Tenemos una mente que piensa y analiza de otra manera, sin tantas restricciones o limitaciones de otras épocas.

Las profecías de hace miles de años dicen que llegaremos a un tiempo del retorno del Mesías, que “llegará en un caballo blanco en Gloria y Majestad”, y se quedará para siempre. Y es que esto nos habla de la verdadera enseñanza de Jesús, la que nos dice cómo desalojar el templo de mercaderes, de beber agua de vida, de resurrección, de desdoblamiento, de manipular las leyes y los fenómenos físicos, del poder de la sanación de la energía. Ese es el mensaje de Cristo que se quedará con nosotros para siempre.

Algunos tienen miedo a este cambio, y pueden intentar confundirnos con afirmaciones absurdas, como que la meditación es mala, pero en el fondo del alma todos sabemos que es un proceso normal y natural.

Los grandes cambios que nosotros estamos experimentando, esta mutación que está siendo acelerada de muchas formas: la actividad del Sol, la contaminación atómica, el desarrollo de medicamentos, los aditivos de lo que consumimos, las partículas cósmicas de los nuevos espacios a los que entra el sistema solar, el aumento de radiación del cosmos, etc., todo hace que nosotros no seamos los mismos.

La esperanza de vida está aumentando con cada década que pasa, hoy no es nada extraño que las personas lleguen a los 100 años, y en un futuro serán hasta los 150 o 200. Lentamente regresaremos a la edad normal de nuestros antepasados atlantes.

Cada célula de nuestro cuerpo tiene un núcleo y dentro de ella se encuentra el ADN, que es nuestra memoria, toda la información de lo que somos, información en forma de espiral. Hace cientos de años, los vedas nos hablaron de que la base fundamental del ser humano era un espiral en nuestra columna vertebral y que ese espiral se repetía millones de veces de forma diminuta, tanto en el mundo físico como en el astral.

Con todo esto, podemos afirmar que esta mutación se está dando en el ADN, y en eso ya están de acuerdo la mística y la ciencia. Los cambios ya se están viendo en las estructuras genéticas y ya lo vemos en los niños que están naciendo, distintos, más despiertos, más conscientes; la humanidad está dando el gran paso.

 

 


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