Fantasmas en fotografías
Fantasmas en fotografías

Al hablar de fantasmas, necesariamente tenemos que relacionarlos con la fotografía, ya que, desde su nacimiento, se ha generado todo tipo de material que pretende hablarnos de espectros, ángeles, espíritus y auras.

 

Lo curioso del tema es que, en los miles de teorías y colecciones de fotos, las historias contadas no resultan ser otra cosa que fraudes, y existen dos grandes tipos de estos: los intencionales y los no intencionales.

 

Las fotografías intencionalmente falsas son montajes muy bien elaborados que, desde sus orígenes, se basan en dos técnicas fotográficas muy eficientes para reproducir el efecto sobrenatural buscado:

  • Doble exposición
    Con la doble exposición, a muchos bromistas se les ocurrió reciclar material fotográfico, proceso con el que lograban que caras o siluetas quedaran impregnadas en las fotografías nuevas, haciendo un perfecto efecto fantasma.

  • Larga exposición
    Con esta técnica, los elaboradores del fraude ponían ante el lente personas que, durante la larga exposición, se quedaban muy quietas, mientras que otra u otras se movían de alguna manera. Esto era captado por la cámara, que, a la vez, reproducía una imagen con unos modelos muy nítidos y otros que dejaban un particular “rastro paranormal".

 

Otros efectos fantasmagóricos se podían producir a través de diversas reacciones químicas. El famoso efecto sepia, por ejemplo, en muchas ocasiones favorecía a ciertos individuos, mientras que perjudicaba a otros, haciéndolos ver menos nítidos o desteñidos. Fueron tan populares estos efectos secundarios, que mucha gente fue engañada y predispuesta a pensar que se trataba de fantasmas.

 

Existen también casos accidentales, en los que las personas que toman las fotografías, sin darse cuenta, hacen dobles explosiones o largas exposiciones, y juran que el resultado obtenido tiene que ser el reflejo de un fantasma o un espectro.

 

Ahora bien, no podemos negar que entre los miles y miles de fotografías de “fantasmas" no exista alguna que, efectivamente, haya captado algún fenómeno paranormal, pero son tan escasas, que encontrar una original es algo realmente excepcional.

Otro fenómeno muy común en las fotografías, tanto físicas como digitales, son las famosas “Orbes” u “Orbs”: unas burbujas que quedan plasmadas en las fotografías, que a veces son redondas, otras deformadas y de diversos tonos y colores.

 

De las orbes se han planteado todo tipo de teorías y especulaciones, y hasta historias románticas. Se ha dicho que son ángeles que aparecen en las fotografías, que son el aura de la persona plasmada o las han asociado con la presencia de personas desaparecidas. Pero, las orbes no son otra cosa que el efecto de lente que reacciona con la humedad, el polvo u otras impurezas del ambiente, y las plasma de esa manera en las fotografías. Las orbes, su forma, color y transparencia, no son más que un simple efecto óptico de la luz, la humedad y el ambiente.

 

Dada la gran popularidad de las orbes, y todas las teorías que han suscitado, hasta Discovery ha realizado documentales del fenómeno, pero muchos siguen creyendo en las historias sobrenaturales. Algunos han llegado a afirmar que se trata de esferas con vida, que cambian de forma, tamaño y color.

 

Estamos en la era de la Internet, un avance maravilloso para nuestras telecomunicaciones, pero, a la vez, un espacio donde las personas malintencionadas se aprovechan de los más crédulos para engañarlos o confundirlos.

 

Cuando hablamos de las orbes y de las figuras fantasma de las fotografías, lo hacemos porque consideramos importante mencionarlo como un punto de fraude muy popular del que debemos cuidarnos. Cada uno de nosotros debe ser muy objetivo al momento de discernir en el tema espiritual, y no andar creyendo todo lo que oímos.

 

 


Propiedad intelectual de Hilda Strauss. Todos los derechos reservados ©