Meditación budista del Tíbet
Meditación budista del Tíbet

Las meditaciones budistas son simplemente maravillosas y se destacan particularmente por ser cortas, bellas, y porque transmiten un profundo mensaje espiritual.

Muchos pensarían que son cosas muy sencillas y desprovistas de complejidad, pero esto, precisamente, es lo que las hace tan hermosas. Los budistas hablan del espíritu, donde el “hacer” es físico, material, pero el “ser” es del alma. Por ello, sus costumbres en la meditación dicen: “Sea, no haga”.

La meditación:
Acomódese como prefiera, puede estar sentado, acostado o inclinado, realmente no importa mientras esté cómodo. Es recomendable que lo haga con los ojos cerrados, para evitar desconcentrarse.

  • Respire profundamente.
  • Respire nuevamente.
  • Relájese, descuelgue los brazos, baje los hombros; descanse.
  • Sonría, que se vea en su cara plácida y relajada y en el gesto de sus ojos y labios que de verdad sonríe, aunque no tenga por qué hacerlo, aunque esté preocupado; no importa, sonría.
  • Es necesario relajarse y sonreír. Tan relajado, como si también pudiera relajar a las personas y las cosas que tiene alrededor, y como si al sonreír con tranquilidad pudiera tranquilizar a todos y dejarlos en paz.
  • Permanezca quieto y en silencio por un instante más.
  • Nada le molesta, nada le inquieta.
  • Todo está bien en el espíritu.
  • “Somos huéspedes en una escuela llamada Tierra”.
  • “Somos caminantes del cosmos infinito”.
  • “Somos eternos”.
  • Sonría, todo pasa.
  • Respire profundamente.
  • Respire de nuevo.
  • Abra los ojos, despierte.


Ahora, incorpórese a sus labores.


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