Cámelot y el Santo Grial
Cámelot y el Santo Grial

Esta es una historia de la que todos hemos oído hablar, una historia bellísima que se ha malinterpretado y que no se ha podido ubicar correctamente en el tiempo. No es solamente una leyenda, sino que está directamente asociada con el camino espiritual.

 

La historia de Cámelot es realmente un conjunto de leyendas que le dan origen al mito del Santo Grial y los Caballeros de la Mesa Redonda, y ha sido durante siglos un misterio para los historiadores. Muchos han tratado de situar a Arturo en nuestro hilo del tiempo, pero ha sido realmente imposible. Y es que esta historia pertenece a una clave espiritual y de la memoria del alma, que no se presentó en el plano material, sino que es una secuencia de hechos que se presentaron así en el cerebro de varios autores, para recordar, desde los remanentes de Hiperbórea, la reconquista del título de humanos y el reencuentro con el Ser.

 

El mito del rey Arturo se ubica en lo que hoy conocemos como Gran Bretaña, un territorio que en su momento estaba habitado por pequeños reinos, que incurrían en frecuentes roces. Arturo nació de la unión del rey Uther Pendragón y la reina Igraine, que desde el principio fue comisionado y apadrinado por Merlín, un místico druida.

 

Arturo siempre demostró ser especial y que su futuro estaba lleno de grandes hazañas, sobre todo, cuando fue el único en poder sacar la espada Excálibur de la roca fantástica. Arturo creció y se casó con la princesa Geneviève y juntos unificaron los reinos de Inglaterra, desterrando a los invasores y gobernando desde el místico castillo de Cámelot.

 

El palacio de Cámelot contaba con una mesa mágica enorme, donde se sentaban cuarenta y nueve caballeros. Dentro de esta orden de caballeros regía la igualdad y el respeto, nadie primaba sobre el otro. Entre los más recordados están Láncelot, Pércival, Galahat y Tristán de Léonis.

 

La orden de caballeros se reunía para preservar la luz, recuperar los objetos que llevan a la memoria y dejarlos en el palacio del tiempo. Es aquí donde nace la leyenda del Santo Grial, buscado y encontrado en Europa continental por la Orden de los Caballeros de la Mesa Redonda.

 

El rey Arturo no era del todo mortal, algunas leyendas dicen que era de origen mágico, parte elfo, parte hada, con sangre real de luz. Antes de morir, Arturo encargó a su corte de elfos que arrojaran la espada Excálibur al lago encantado del hada del tiempo: Viviana, que era además el alma gemela de Merlín y custodia de Láncelot. Una vez Arturo muere, regresa para recoger su cuerpo y se retira a la isla Blanca y Nevada de Ávalon.

 

Este es un resumen corto y acelerado del bellísimo mito, que es el cuento de hadas más extenso de la cultura céltica. Con el pasar de los años ha sido modificado, se le han eliminado elementos o añadido otros. No se sabe con certeza cómo es la versión original, aunque la narración que escribió Fynwy en el castillo de Oxford es bastante aproximada.

 

Para comenzar con el significado místico de esta historia, es importante entender que Cámelot no se encuentra en Inglaterra; es un símbolo y en nada se parece al castillo de Cádbury, como algunos historiadores afirman. La palabra Cámelot significa “Cuerpo o vehículo del dragón”, y recordemos que el dragón es el Ser, el Átman. En este sentido, Cámelot representa el cuerpo físico, mental y astral del Ser humano.

 

Cámelot es una clave sagrada del estado ideal de los cuerpos. Algunas estancias definen el cuerpo material, las estancias medias son el cuerpo del desdoblamiento y las estancias superiores o lujosas son el cuerpo mental. Allí está la gran sala de la mesa redonda que contiene los 49 puestos de los insignes caballeros. Siete por siete da 49, que en sí son los siete aspectos de la mente que se repiten de siete maneras distintas en cada uno de los siete cuerpos que van desde el físico, hasta el Ser.

 

Arturo y Cámelot son lo mismo, el rey y su castillo, y su historia tiene mucha relación con los cuentos godos, que tienen la misma precedencia de los nibelungos. Arturo es equivalente a Sigfrid y el Tristán de ‘Tristán e Isolda’ de la obra de Wagner. Es el mismo Tristán de los Caballeros de la Mesa Redonda, del Sendero del Agua de los Caballeros del Cisne. Y es que todas las narraciones espirituales tienen la misma fuente.

 

El apellido de Arturo es Pendragón, que significa “Hijo del dragón”. Arturo es, entonces, el hijo del Átman que nace para ser iluminado, es el hijo del Ser que está en las dimensiones elevadas.

 

La espada Excálibur, en el lenguaje de la energía, es la espada de la perfección y la divinidad de la séptima dimensión. Es una clave sublime, prácticamente extraterrestre.

 

Merlín es otro personaje maravilloso, con un significado sumamente extenso. Es un signo idéntico al dragón, y Myrdin es el padre de las hadas y del origen de los dragones.

 

Cada uno de los personajes del mito de Arturo encaja perfectamente con las claves de la iniciación. La leyenda de Arturo concuerda con el tao chino, con el tantra drávida, o con el budismo zen de Japón; todo es lo mismo.

 

Todo esto puede sonar confuso, pero, una vez nos familiarizamos con la historia, y con sus distintas versiones, entendemos que todas se refieren a lo mismo, todas son la bellísima narración del camino para recuperar el despertar de la conciencia.

 

 

 


Propiedad intelectual de Hilda Strauss. Todos los derechos reservados ©