Acerca de los mayas
Acerca de los mayas

Nuestra historia narra que la cultura maya tuvo su etapa de florecimiento en el año 250 a.C. y que desaparecieron súbitamente hacia el 850 a.C.

 

La antigüedad de los mayas es imposible de calcular, pero probablemente fueron los padres de las culturas centroamericanas y, junto con las razas polares, fueron los padres de las culturas norteamericanas y partícipes en la formación de las suramericanas. De hecho, existen en la historia maya registros antiquísimos de civilizaciones tan antiguas que, en comparación, las pirámides de Egipto son construcciones modernas.

 

Existen muchas teorías sobre su súbita desaparición, que se basan en los muy pocos restos humanos encontrados. La hipótesis más común es que su naturaleza bélica los llevó a su autodestrucción.

 

Semejante conclusión es realmente absurda, porque se ha demostrado, hasta la saciedad, que los mayas eran un pueblo pacífico, trabajador, amante del arte, la magia y la ciencia. Los mayas fueron una cultura mágica y sus trabajos, construcciones y desarrollo nos plantean una indiscutible comunicación con civilizaciones extraterrestres.

 

Los aztecas, por otro lado, sí fueron un pueblo bélico; la guerra fue siempre una herramienta para la conquista, pero ellos no eran el pueblo maya puro.

 

¿Por qué se dice que los mayas hacían profecías? Esto en parte es cierto. Ellos no solo tenían calendarios terrestres, sino avanzados calendarios celestes, que se guiaban por el movimiento de los astros y por su conocimiento sobre la espiralidad del tiempo. En la modernidad aún se considera que el tiempo es lineal, mientras que los mayas entendían a cabalidad el concepto del tiempo como una unidad circular y cíclica.

 

Es entonces que los mayas, con simples movimientos de los calendarios dentados, lograban identificar eventos pasados y presentes, y conseguían además predecir alguna tendencia futura.

 

Los mayas tuvieron gran variedad de calendarios, con los que no solo medían el tiempo, sino el cambio de trayectoria de los astros, los ciclos y las respiraciones del universo; medían también las fluctuaciones gravitacionales del Sol y la Tierra. Hasta comentaron acerca de la expansión del universo.

 

Para los mayas era claro que el universo es infinito, que está en constante cambio. Sabrían que intentar medirlo sería absurdo, pues esta parte que conocemos es apenas un “sector de la luz”.

 

El número clave del movimiento del cosmos para los mayas es el 26. Sabían de los ciclos del universo y que los ciclos tienen perfecta correspondencia entre los astros grandes y los aparentemente insignificantes, es decir, los 260 días del año lunar se constituían en la base del cálculo para los ciclos de translación del sistema solar en la misma galaxia y en el giro de las principales estrellas.

 

Los mayas calcularon que 3.113 años antes de nuestra era comenzaría un ciclo de aproximadamente 5.100 años de oscuridad, y que después de muchas penurias llegaría la era de la luz, del hombre y del conocimiento. Ellos hablan del “traslado del conocimiento del anciano al niño”. El ciclo terminó en el año 2013.

 

Esta profecía coincide con la entrada de la Era de Acuario y que el traspaso de un lado a otro significa el paso del conocimiento del Cristo interno a los cuerpos inferiores, la manifestación de la conciencia, la influencia del Ser en la mente y la materia.

 

Los mayas anunciaron acontecimientos duros y difíciles, pero, al final, vaticinaron la llegada de la luz a la mente de los hombres.

 

 


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