Los cambios del tiempo de la luz
Los cambios del tiempo de la luz

Hace unos años culminó, sin lugar a dudas, la época oscura, la época del retraso y la ignorancia, para dar así comienzo a la era de luz de un cambio acelerado. Nadie puede negar la transformación tan evidente que estamos presenciando, tanto tecnológica como de las comunicaciones.

 

Muchas personas, inclusive guías espirituales modernos, afirman que meditar es un acto diabólico, pero, como ya sabemos, en realidad es algo supremamente natural y lo hacemos todo el tiempo: cuando nos levantamos, cerramos los ojos y pensamos en algún asunto, eso es meditar.

 

Aquellas personas que afirman esto, lo dicen más por miedo e ignorancia que por cualquier otra cosa. Muchos incluso temen el progreso de sus seguidores. Pero esto es absurdo: meditar lo hacemos hoy y lo hace la humanidad desde tiempos inmemoriales. Inclusive, Jesús meditaba, así muchos no quieran aceptarlo. En el Nuevo Testamento y en los Evangelios Apócrifos se evidencia cuando narran: “Jesús fue con Pedro, Juan y Jacobo a meditar al monte, y cuando meditaba cambió su apariencia y se convirtió en luz resplandeciente, y llegaron a hablar con Jesús dos patriarcas judíos de la Antigüedad, que habían existido varios siglos antes, Moisés y Elías, y en esa aparición una nube los cubrió, y –dice la cita bíblica– los que estaban meditando vieron la gloria de Dios”.

 

No solo Jesús meditaba, todos los instructores y grandes guías han encontrado la luz y la verdad en la meditación, como Buda. Y, en esta nueva época que comienza, la humanidad reencontrará y redescubrirá la meditación, pues es indispensable en nuestro desarrollo espiritual.

 

Esta época dorada en la que nos encontramos es la era de la que hablan las profecías en la que nos comunicaremos con el Átman. Los primeros cien años de esta nueva etapa para la humanidad, que van de 1962 a 2062, serán claves para el avance de nuestra civilización, ya que se desenterrarán y descubrirán todos los grandes misterios de humanidades pasadas, muchas que aún se hallan bajo tierra, agua o nieve.

 

Lo que hoy se considera cuentos raros o magia, será la base para las ciencias y la física de los años venideros. Hoy se critica mucho a aquellos que hablan de estos temas, que encuentran en el pasado la historia del futuro, pero en unos años todo esto tendrá sentido. Seremos una civilización altamente avanzada en el mundo material y en el desarrollo espiritual.

 

Recordemos que al morir todas las barreras desaparecen, se esfuman los apegos, las cosas y los sufrimientos, y solo nos queda nuestra propia evolución espiritual, solo quedan nuestros momentos de meditación y lo que aprendimos en esta encarnación.

 

El 2014 fue un año esquinero, cuando se presentaron cambios, cuando los conflictos se volvieron decisiones. La referencia de toda esta revolución material, mental y espiritual es la constelación de Acuario, por eso se conoce como la Era de Acuario.

 

La constelación de Acuario es solo una referencia, pero una de sus estrellas, la Alfa Acuario o ‘Sadalmelik’, como se conocía en la antigüedad, marca casi de manera exacta la llegada de la era dorada en los años sesenta, aunque ya el cambio se sentía años atrás. La era de Acuario es la época del hombre del cántaro de agua, del hombre que ayuda, misericordioso y comunicado, también conocido por los egipcios como el “ángel de la ley”, lo que hace referencia directa al conocimiento y a la sabiduría espiritual.

 

De las antiguas escrituras podemos ver que en esta nueva era la humanidad conocerá los misterios del Átman interior. Se terminaron los siglos de oscuridad y muerte para dar paso a la era de luz, de velocidad y conciencia. Las personas estarán más conectadas que nunca, la sabiduría secreta de Oriente se destapará en Occidente y todo el mundo conocerá la sabiduría perdida. Ese es el mensaje de lo que se avecina y eso es lo que conmemoramos en el pleno de influencia de Acuario.


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