Oración para pedir bendición
Oración para pedir bendición

Para comenzar con esta oración, debemos arrodillamos mentalmente ante Dios y pedirle que atienda nuestra súplica, que varía según las necesidades que tenemos.

Concentrémonos en nuestro corazón y proyectemos nuestra mente hacia los mundos internos, hacia el espacio espiritual enorme que contiene nuestra catedral interior. Concentrémonos en ese bellísimo castillo, que está lleno de brillo, de accesorios y muros de cristal, con una puerta absolutamente majestuosa.

Para ingresar por esta puerta, debemos primero hacerles la venia a los dos ángeles guardianes que custodian la entrada a nuestro corazón y ahí sí comenzar nuestro andar hacia el altar principal. Allí nos espera nuestro Ser interno, nuestro Cristo interno, que está presente en todos los seres vivientes de la naturaleza. Debemos, entonces, arrodillarnos ante Él, posando la frente sobre el piso, suplicándole que nos ayude en el camino a la iluminación y que nos impregne de su energía radiante. Muy concentrados, nos impregnamos de luz, nos identificamos con todo aquello que nos rodea, y es justo entonces cuando elevamos humildemente nuestra oración a Dios:

«Señor,
estoy en tus manos, como siempre.
Sobre mis pensamientos y temores estás Tú presidiendo el hilo de mi destino.
Sobre mi esperanza y la misión de mi vida está tu luz que me sirve de guía.
Sobre los momentos especiales en los que, por diversas razones, clamo por tu bendición, llegas a mi mente con la luz de tu claridad y de la tranquilidad.
Todo lo llenas, todo lo ves. Eres el centro de todo lo que existe. Conduces con tu sabia mano la intención y la voluntad de todos. ¿A qué puedo temer?
Hoy tengo la certeza de tu gracia y de tu protección».



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