El misterio de Tiahuanaco
El misterio de Tiahuanaco

Existen en nuestra historia muchas incógnitas y misterios que aún no se han podido descifrar. Este es el caso de Tiahuanaco, o Tiwanacota, unas ruinas de las que no se sabe nada.

Ubicada en Bolivia, a más de 3.800 metros, encontramos un vestigio de una pequeña ciudad, con una entrada de piedra muy famosa, conocida como la Piedra del Sol, con área total que no es más grande que una cancha de fútbol.

Lo curioso de este caso es que nadie sabe ni entiende nada de los jeroglíficos que se alcanzan a vislumbrar, de cómo los habitantes fabricaron estatuas de piedra sorprendentemente similares a los Atlantes de México, de qué significan las extrañas cabezas de gres rojo ni el friso de la Puerta del Sol, de qué representan los 48 ángeles tallados que hay en esa piedra, ni su relación con Puma Púncu.

La gente de la etnia aimara, que aún vive, protege estas reliquias, pero no tiene idea del pasado glorioso de Tiwanacota, ni saben para qué ni cómo sus habitantes movieron piedras de hasta 200 toneladas, o por qué el “Dios Llorón” de la Puerta del Sol tiene casco y llamas en los pies.

Si nosotros observamos las traducciones del profesor Alberto Laguna de los Frisos de Tiahuanaco, nos damos cuenta de que, como todos los demás, no tiene idea.




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