La belleza es integral
La belleza es integral

La belleza es un conjunto de condiciones y características que se manifiestan en diversos aspectos humanos. Belleza no es solo lograr un buen estado físico a lo largo de nuestra vida, sino tener una conciencia balanceada de la imagen proyectada y una buena calidad de vida en el ánimo sicofísico y estético.


La mayoría de las personas suelen no tener en cuenta lo anterior, lo que los lleva a tener una visión rígida de lo que significa la belleza. Si analizamos a fondo este aspecto, vemos que esta visión se vuelve subjetiva y cambiante, ya que depende de la cultura, el grupo social, la época y las expectativas grupales. Hace cien años, uno de los aspectos importantes para ser considerado bello consistía en estar un poco más gordo, pues demostraba salud y riqueza. Existen otros muchos estándares, como la pulcritud, el uso del lenguaje, la cantidad de colores en la ornamentación, el olor que emana la persona o las proporciones corporales, entre muchos otros, que dictan cómo un grupo de personas definen la belleza de otro ser humano, pero realmente todos dependen de la tendencia en que se encuentre la civilización en un momento específico.


Por tal razón, es importante tener cuidado y conciencia en la disciplina de la vida, con el propósito de armonizar el cuerpo y la mente. Es urgente reconocer que la moda es efímera y caprichosa, producto comercial del tiempo y la fluctuación síquica de los seres humanos. Debemos rescatar aquellos conceptos que prevalecen, sin importar el pasar del tiempo, aspectos clásicos de belleza física y mental, como lo son la búsqueda de una vida saludable, el objetivo natural del despertar ecológico y la descomplicación cotidiana.


Lo único permanente de la belleza en el tiempo es lo fundamental, la causa profunda de ser bellos. Son características propias de la disciplina natural humana, condiciones mentales, internas y externas que logran el equilibrio y la armonía desde el punto de vista estético.


·      Condiciones mentales. 

Más allá de la percepción sensorial existe la sensibilidad en la naturaleza, la capacidad de apreciar colores, sonidos, formas y texturas, que generan en el ser humano hábitos y actitudes de orden estético, además, crean conciencia del cuidado sagrado de la propia materia. Condiciones que son por sí mismas guías de la vida que nos alejan de excesos.

·      Condiciones internas. 

El cuerpo es el vehículo del espíritu y requiere de cuidados con los que órganos y sistemas estén en constante y saludable equilibrio. Para esto, es clave llevar una alimentación natural, balanceada y complementada con materias integrales ricas en sustancias encargadas de reanimar y regenerar las funciones orgánicas. Esto solo se completa si se realiza ejercicio físico de forma rutinaria.

·      Condiciones externas. 

La piel, el órgano más extenso del cuerpo, es el abrigo protector de todo nuestro sistema interno. La superficie corporal respira, exuda, reacciona, acumula y es susceptible a excesos y defectos, por tal razón, es indispensable hacer en todo el cuerpo limpiezas profundas, proporcionarle humedad y protección a la radiación, alimentarla diariamente con nutriciones especializadas y regenerativas.

El trabajo del equilibrio estético es sencillo pero exige de nosotros constancia y disciplina en el cumplimiento de los anteriores requisitos. Solo así lograremos una belleza integral.




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