El ahimsa: la no violencia
El ahimsa: la no violencia

El ahimsa (ahiṃsā) es un concepto hindú bellísimo que se refiere a la no violencia. Fue el lema más utilizado de Mahatma Gandhi y no solo aboga por la no violencia física o verbal, sino también por no dañar o perjudicar, de ninguna manera, en niveles mentales, palabra y obra. Los maestros espirituales en India entienden a la perfección este concepto y, cuando lo practican, el odio es reemplazado permanentemente por amor.

A pesar de ser un concepto extenso, se puede aplicar a nuestra vida diaria y, de hecho, deberíamos hacerlo siempre. En este orden de ideas, sucesos como el maltrato físico y verbal hacia la mujer es absolutamente inadmisible, pues, a pesar de vivir aún en un mundo de hegemonía masculina, eso no le resta el divino significado que tiene la mujer en nuestra vida y, por tanto, el respeto que se merece.

Es cierto que, aunque hemos avanzado en este tema, mundialmente el hombre sigue teniendo la batuta; la humanidad ha tenido el karma de esa tendencia patriarcal en los últimos milenios y la supremacía masculina ha permeado el pensamiento, la mente y el comportamiento de las personas, incluidas las mismas mujeres. Es el caso de aquellas que defienden el feminismo y sus derechos, pero con una actitud de rebeldía con rasgos machistas: aun cuando están abogando por la causa de la mujer, dejan ver esa tendencia cultural, casi inevitable, del protagonismo y de la fuerza sesgada del hombre.

Todo está cambiando, pero el camino es largo. El hombre se ha aprovechado de su época de protagonismo, al punto de menospreciar y maltratar a la mujer, no solo en su parte física, sino dudando de su capacidad, de su inteligencia, de su poder decisorio, de su sentido práctico y de su fortaleza. Inclusive hoy se ve este menosprecio en cosas tan sencillas como chistes que dejan implícita la intervención de superioridad, y la mujer, para no vulnerarse más, se ríe con un resentimiento no revelado.

No se puede negar que hombres y mujeres son distintos, pero debemos entender que su capacidad de fuerza de participación es igual y no debe menospreciarse por ninguna razón. Es en este punto cuando debemos practicar el concepto de ahimsa en todos los niveles de nuestra vida, para poder respetar y valorar nuestras diferencias, y amar nuestra fuerza mutua.


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