La verdad sobre los cuentos de hadas
La verdad sobre los cuentos de hadas

Muchos piensan que los cuentos de hadas son narraciones sencillas ideadas para entretener a niños y adultos. Pareciera que son historias alocadas que hablan de princesas, magos, dragones y seres imaginarios de toda clase que han sido inventados para enseñar lecciones básicas.

En historias como las de los hermanos Grimm, Perrault o Andersen podemos apreciar cómo la realidad de los cuentos de hadas es mucho más profunda. Vemos que en ellos se tocan temas de dimensiones superiores, conocimientos extraterrestres, vidas de un iniciado, procesos evolutivos y muchos otros aspectos que son de vital importancia para la vida espiritual de todos nosotros. De hecho, estos temas no solo han sido tocados en estas historias antiguas, sino que también se perciben en las actuales, como son las maravillosas narraciones del Señor de los Anillos de Tolkien, las de Alicia en el País de las Maravillas escritas por Carroll o hasta en las más actuales de Harry Potter, de la excelente autora Joanne Rowling. Estos son los cuentos famosos de la actualidad que presentan narraciones inspiradas en tradiciones ocultas y dimensiones superiores. Su éxito ha sido tan monumental, que no han faltado calumnias; pero, más allá de todo esto, y con toda seguridad, podemos afirmar que sus mentes han sido inspiradas por grandes maestros de otras coordenadas y por inteligencias superiores, que están en los mundos sutiles y que quieren mantener e impartir el conocimiento en nuestra humanidad.

Un ejemplo emblemático son las ‘Crónicas de Narnia’, que utiliza la entrada a un mundo superior a través de la puerta de un armario, muy parecida a del árbol por donde Alicia ingresa al País de las Maravillas.

Todos estos espectaculares autores eran, y son, personas ilustradísimas que están al tanto de ciencias místicas, de filosofía hermética, por la ley perfecta de la vida y que tuvieron que impartir estos conocimientos, de manera muy sencilla y clara, con otros nombres y simbologías, para que tanto niños como adultos pudieran comprender el significado real detrás del cuento.


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