La verdadera importancia del Yoga
La verdadera importancia del Yoga

Cuando se habla de yoga, muchos piensan que es una disciplina deportiva que busca una combinación saludable de fortaleza y flexibilidad para el cuerpo, y, a pesar de que estos son, efectivamente, beneficios de practicar esta disciplina, el yoga en sí es mucho más complejo y profundo.

El yoga es una disciplina que tiene un fin evolutivo y humanista, y está desligado de cualquier religión. Es un camino maravilloso en el que el practicante se sumerge dentro de su interior y formula las grandes preguntas de la existencia; las respuestas las encuentra en el propio silencio de su meditación. Es más que un ejercicio físico, es un estilo de vida y una actitud frente a esta.

Quien practica el yoga debe poder trascender las circunstancias del diario vivir, debe observar el mismo equilibrio más allá de los cambios, de la felicidad o de la tristeza, y para esto debe ser simple, humilde de corazón, sin sesgos, fuerte, desapegado, tranquilo, y debe tener en mente, de manera constante, el desarrollo espiritual y el despertar de la conciencia.

A la fecha, no ha sido posible determinar la antigüedad de esta maravillosa disciplina, aunque se han descubierto pasajes específicos en los libros sagrados de los vedas y del vedanta, en los que podemos encontrar grandes conocimientos de las distintas corrientes del yoga.

Hay que aclarar que el yoga no es una sola enseñanza sino que es un conjunto de caminos y guías; caminos que han sido experimentados durante miles de años por seres superiores que, al practicarlo durante su vida, han dado muestras de haber conseguido estados sublimes de conocimiento profundo y autorrealización. También han sido experimentados por culturas enteras como son los tibetanos, los hindúes y los budistas, entre otros.

La práctica del yoga no es ritualista sino puramente práctica, con la que, a través de prácticas sicofísicas y control mental, se logra una búsqueda en el interior y el desarrollo espiritual.

Inicialmente, esta disciplina se limitaba a unos pocos privilegiados y su conocimiento era pasado de generación en generación a personas muy selectas, razón por la que, a la fecha, se han perdido o se están perdiendo conocimientos que se quedaron sin impartir. Afortunadamente para nuestra humanidad, la enseñanza del yoga se encuentra actualmente al alcance de casi cualquier persona que quiera practicarla. Existen claramente versiones tergiversadas o incorrectas que son impartidas por sinvergüenzas con un fin puramente monetario, por lo que debemos estar alerta frente a estos engaños.

Para esto, debemos conocer los distintos pasos o fases del yoga, que fueron inicialmente descritos hace más de mil ochocientos años por un yogui iluminado, conocido como Patanjali, en uno de los más bellos escritos yóguicos: los sutras.

En primer lugar, se habla del yama, que son frases sublimes de preceptos morales, como la no violencia. En segunda instancia, se habla del niyama, que son recomendaciones de purificación del alma a través de la verdad. La tercera parte menciona la secuencia de asanas: posiciones ideales del cuerpo para la sanación, el equilibrio y la concentración. Luego, de los pranayanas, que es todo el conocimiento acerca de la respiración o el control de la entrada y salida del prana o aire por los pulmones. La quinta parte es el pratiahara, el control mental, que nos enseña a dominar la mente mediante la paciencia. En sexto lugar se explica el dharana o concentración en un solo punto, mal llamada por los que no saben interpretar los textos sagrados como “mente en blanco”. La séptima parte es un tratado sobre la meditación, a la que se denomina diana, que es semejante a prolongar el dharana durante un espacio de tiempo, con un objetivo místico. El último aspecto de los sutras del yoga es el shanadi o estado de iluminación, que es una disposición espiritual suprafísica en la que existe un encuentro con el ser interior; quien lo logra puede considerarse despierto o consciente.

El yoga es una disciplina que se acomoda a cualquier tipo de personalidad, de esta forma, quien la practica puede encontrar una corriente que se ajuste mejor a sus necesidades y capacidades. De esta noción nacieron las siguientes corrientes que hoy conocemos:

  • Hatha-yoga: el yoga del ejercicio. No debe entenderse como un deporte frío, es una disciplina sicofísica y energética en la que se busca controlar la mente por medio del entrenamiento del cuerpo, ya que este es considerado un vehículo del espíritu y una herramienta de meditación.
  • Raja-yoga: el yoga del control síquico. En esta modalidad se busca, en primer lugar, controlar la ira, la soberbia, la sensualidad y el deseo de acumular. Ese control de la emoción inferior conduce al despertar de la energía interna. En este sistema es importante el desapego y la concentración.
  • Bhakti-yoga: es la misma devoción o el amor a Dios como camino y meta. En esta modalidad intervienen los nombres sagrados, las imágenes, las ofrendas, los altares, las lecturas devocionales de los libros sagrados. Para lograr un progreso significativo es necesario tener pureza de corazón y humildad.
  • Mantra-yoga: es el yoga que está enfocado en ciertos mantras específicos y especiales. Su pronunciación potenciaría las fuerzas internas a favor de la evolución espiritual. Esa pronunciación no es fácil, debe existir un entrenamiento intensivo que comprende la repetición mental, la vocalización física y la resonancia cerebro-mental.
  • Karma-yoga: es el mismo servicio desinteresado o sacrificio por la humanidad, al karma-yoga pertenece todo aquel que supera las barreras de relación y comunicación con sus semejantes. El perfecto practicante de esta disciplina obra como un santo que ayuda sin esperar nada a cambio.
  • Gnana o ñani-yoga: está basado en el estudio de los idiomas y los libros sagrados, es el gran yoga de la inteligencia. En India se reconoce como aquella disciplina que busca comprender la existencia y presencia divina por medios teóricos.
  • Kundalini-yoga: su contexto es puramente energético, abarca el estudio de las concentraciones de luz en el cuerpo, lo mismo que los canales que conducen la energía vital y que tienen profunda relación con los sistema nervioso y circulatorio. A esta disciplina pertenece el conocimiento de los chakras y de la energía ascendente.

Los grandes iluminados, o rishis, aseguran que todos los seres humanos debemos recorrer todas las sendas del yoga para alcanzar la conciencia.


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