Desafío a la resistencia y a la paciencia
Desafío a la resistencia y a la paciencia

En este momento, nos encontramos en una situación de caos y crisis mundial. Para sobrellevarla, debemos resistir y recibir con paciencia lo que se avecina, para lograr así reconstruir el presente y crear un mejor futuro.

La situación actual de violencia y desamparo que se vive mundialmente no es más que un reflejo exacto del caos interior de un animal con alma llamado hombre. Solo hasta dentro de cientos de años verdaderamente obtendrá el título de ser humano, pero, en la actualidad, el hombre se refleja en el entorno.

Este mundo en el que vivimos es la copia de la codicia del hombre, de sus deformaciones mentales y de sus exageraciones. Nuestra sociedad se encuentra en subdesarrollo, debido a la pereza, el miedo, la envidia y la satisfacción de los sentidos de la gran mayoría. La gran violencia que vive la Tierra se debe principalmente a la soberbia del hombre, que se divide en dos aspectos: el orgullo y la vanidad.

El orgullo es un defecto agresivo y generador de injusticia: por orgullo existen las clases, el atraso, la segregación racial, la falta de conversación y de acuerdos; por orgullo dejan de existir los resultados, la nobleza y la reflexión. El orgullo es egoísta, por él solo existe el bienestar del individuo.

La vanidad, por otro lado, es el punto de partida para la guerra, pues los líderes vanidosos consideran que todo lo logrado y poseído lo desean los demás. Así mismo, se vanaglorian de sus actos y disfrutan de doblegar la voluntad de los demás. Este defecto es un delito grave en los mundos internos y genera una consecuencia kármica muy compleja.

La solución a todos estos problemas podemos encontrarla a través del desarrollo interno, en la búsqueda constante de la iluminación.

Muchos nos han preguntado si también existe una solución para los problemas físicos, para la crisis económica. Para contestar, primero debemos entender que la crisis en la que nos encontramos es de orden mental.

Cuando hablamos de orden mental, nos referimos a los números, a las cuentas y a la realidad; es necesario aterrizar y comprender la verdad de la calidad y la cantidad. Es cuando debemos preguntarnos y contestarnos con honestidad:

  • ¿Qué poseo y qué no?
  • ¿Qué puedo hacer y qué no?
  • ¿Cómo puedo prever una crisis?
  • ¿Me comporto en este momento como en una situación de crisis?
  • ¿Qué debo corregir y en qué debo hacer una pausa?

Debemos sentarnos con paciencia y hacer cuentas, es el orden mental, es contestarse todas estas preguntas. Y esto es un porcentaje importante de la solución.

Otro gran aspecto es el positivismo con el que vivamos la vida. Y es que debemos comprender que la mente humana y la fe tienen un poder inigualable. Todo lo podemos realizar en el mundo material, siempre y cuando, creamos en ello y estemos convencidos con compromiso, realidad y esperanza.

Solo con positivismo objetivo, con amor y fe en la gestión propia, y en la de otros, podremos avanzar y hacer el enorme exorcismo que requiere esta gran crisis.


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