El jardín de las Hespérides
El jardín de las Hespérides

Todos los grandes episodios de las mitologías humanas tienen un fondo o fundamento claramente esotérico, esencia con la que, entre líneas, explican los diversos sucesos, espacios y protagonistas.

Uno de estos episodios, que se destaca por su belleza esotérica, es el jardín de las Hespérides de la mitología grecorromana, en el que Hércules (o Heracles) debe conseguir unas manzanas de oro. El espacio de este jardín es absolutamente paradisiaco, situado en Mauritania, África, según la narración, y en donde el elemento central es un árbol maravilloso. Dicho árbol era un regalo de bodas que Gea, Diosa de la Tierra, le había hecho a Hera.

El jardín era custodiado por un dragón y por unas ninfas, hijas del gigante Atlas. Recordemos que el titán Atlas tenía la misión de cargar sobre sus hombros la bóveda del Cielo, pero, quien, agobiado por el peso, le propone a Hércules que se haga cargo de su suplicio momentáneamente, para ser él quien vaya a buscar esas manzanas. Hércules accede y, al momento, Atlas regresa con el cesto de manzanas, pero no muy dispuesto a tomar de nuevo su lugar. Entonces, Hércules se ve obligado a tenderle una trampa, diciéndole que el peso no se encontraba muy equilibrado y que, para seguir reemplazándolo, tendría que colocárselo mejor. Cuando Atlas se acerca para ayudarlo, Hércules rápidamente le pasa todo el peso de nuevo al gran titán, coge el cesto y recupera las manzanas para su padre Zeus, quien, en recompensa, le enseña los misterios de la astrología. Es por todo lo anterior que Hércules es también conocido como el padre de la astrología.

Ahora bien, el significado místico de la anterior narración es:

  • Hércules: representa al ser humano en camino a la iluminación, en el cual el alma debe cumplir con doce trabajos para recobrar el reino perdido de la conciencia.
  • El jardín de Hespérides: es el mundo espiritual, el paraíso de la felicidad, de la comunicación directa con el átman o Cristo interno.
  • Las manzanas de oro: significan la conciencia, los sentidos despiertos, la iluminación.
  • El dragón: representa la mente. El dragón impide llegar a las manzanas de la misma manera que la mente trunca el avance a la iluminación.
  • Las ninfas custodias: son la transformación de los defectos en virtudes, la llave de acceso al mundo de la evolución, solo ellas reconocen la luz crística del titán. Recordemos la frase de nuestro señor Jesús: “Nadie llega al padre sino por mí”, es decir, solo por el camino de la cristificación es que el humano llega al despertar de la conciencia.

Es aquí donde debemos considerar el significado profundo de esta narración, ver cómo nos señala el camino místico de la conciencia, para el cual debemos investigar, meditar y trabajar los errores de la mente.

 


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