Equilibrio en el universo

Publicado en07/01/2020
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Equilibrio en el universo

 


En nuestro planeta, desde el punto espiritual, todo está en un delicado equilibrio vital. Si lo analizamos desde la perspectiva energética y ultrafísica, todo cuanto existe en el mundo está vivo, inclusive las piedras y minerales.

 

 

Todos los elementos de nuestro planeta tienen un aura que interactúa con su alrededor. Los vegetales tienen un reflejo áurico que, aunque sencillo, es más luminoso, compuesto y extendido que el de los minerales, que tienen una irradiación leve, y los animales reflejan un aura superior de varias capas y colores que cambian según la especie. Pero, de todos los seres vivos, el que ostenta el mayor resplandor áurico es el humano, con muchos atributos, entre otros, su especial configuración y color.

Ahora bien, en el universo también existe un delicado equilibrio entre todos sus componentes. Gracias a la gravedad, los astros del universo se unen y repelen por fuerzas atractivas y repulsivas. Muchos astros, al igual que la Tierra, se mueven de diversas formas, y esos movimientos generan campos magnéticos, eléctricos y astrales que los obligan a mantener un orden, un equilibrio matemático perfecto, en su atracción, orden y estabilidad.

Al igual que todos estos astros, la Tierra tiene un campo magnético generado por una orientación de imán, lo que permite la formación de un campo astral, seis veces más grande que su campo magnético. Pero, a diferencia de la Tierra, la Luna, curiosamente, genera un campo magnético diferente. Expertos han identificado que es variable, formado por muchos centros polares, semejante a un campo generado por muchos imanes dispuestos de forma desordenada.

La Tierra y la Luna, a pesar de estas variaciones, están en un constante balance e interactúan con los diferentes campos magnéticos, pero es una realidad que ambas se ven afectadas por las variaciones que ocurren.

Las mareas, por ejemplo, ocurren por la deformación en el fluido marino, causado por la atracción gravitacional de la Luna y el Sol. Podría decirse que es una danza preciosa entre el mar, el Sol y la Luna.

De la misma manera que el fluido marino se ve afectado por estas fuerzas, lo mismo le pasa al manto continental, a los animales, a las plantas y hasta a los humanos. Esto se debe a que todos los seres vivos, incluyéndonos, estamos conformados por un altísimo porcentaje de fluidos. Cada ser vivo es un mar de agua y otros fluidos que no pueden sustraerse de las fuerzas universales que los rodean; la fuerza de la gravedad es para todos.

Y es que, aunque queramos negarlo, este es un conocimiento que se tiene desde hace mucho tiempo. Los campesinos, por ejemplo, se han dado cuenta de la influencia lunar en sus cosechas, los sismólogos saben de la influencia de la Luna en la actividad telúrica. Aquellos que practican ritos espirituales saben que la Luna es de suma importancia, y los científicos de la Nasa, de Europa y Asia saben muchas cosas de la Luna, maravillas que aún no hemos aplicado y otras que desconocemos.

 

 


Propiedad intelectual de Hilda Strauss. Todos los derechos reservados ©

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