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El resentimiento: Qué es y cómo nos afecta

Publicado en05/08/2020 Por

Siempre hemos oído hablar del resentimiento, y puede ser que lo hayamos experimentado, pero ¿qué es realmente y cómo nos afecta?

El resentimiento es un defecto sicológico y, aunque podamos creer que en muchas ocasiones está justificado, es y sigue siendo un defecto, además de ser especialmente dañino para nosotros y para quienes nos rodean.


El resentimiento es un peso en el alma, una energía negativa que se encuentra en latencia, esperando el momento de poder equilibrar aquello que considera injusto. Este sentimiento profundo y negativo nos lleva a desearle el mal o a herir a una persona, o a destruir algo valioso.


Recordemos que cuando queremos analizar y corregir un defecto, primero debemos entenderlo. Debemos comprender dónde tuvo origen ese sentimiento de injusticia e intentar aislarlo, pues consideremos que nuestras mentes son complejas y que van a intentar mezclar imágenes, recuerdos, sonidos y sentimientos para crearnos un verdadero nudo de emociones.


Las causas del resentimiento pueden estar en situaciones injustas, momentos inesperados en los que sentimos que no merecíamos aquello que sucedió. Para que un resentimiento quede en nuestro recuerdo, la mente debe haberse impresionado considerablemente, debe haber sentido dolor en la situación.


Otra causa del resentimiento es la desilusión, aquel sentimiento que tiene origen en el fracaso de ciertas expectativas que tenemos de los demás. Es muy común que cada uno de nosotros espere un particular comportamiento o desenlace de una persona o grupo de personas, y cuando estas no cumplen con lo que esperábamos de manera exacta, nos resentimos.


Y es que pensamos que la gente es igual o parecida a nosotros, que ciertos comportamientos son de esperarse, que es lo normal. Pero, verdaderamente, ¿qué es normal?


Si lo analizamos en detalle, vemos que la causa de este tipo de resentimientos es la egolatría y la sobrevaloración en los temas de la vida. Infortunadamente, es un mal que sufrimos todos, en mayor o menor medida.


Es nuestra mente ególatra la que genera una pequeña burbuja de expectativas, con situaciones y límites muy claros, donde adornamos nuestra realidad de una forma absurda, y cuando alguien no cumple con lo que nosotros esperamos en nuestro sueño de realidad, entonces, nos resentimos profundamente con esa persona.
Si queremos enfrentarnos a este resentimiento, debemos primero identificar dónde se originó, dónde nació el sentimiento.


Si vemos que se originó en una expectativa que nos fabricamos y que le achacamos injustamente a alguien, entonces, con meditar un poco al respecto nos daremos cuenta de que el sentimiento no tiene peso, y es cuando la mente comprende conscientemente la verdad, disipando la energía y transmutándola en un sentimiento equilibrado.


La conciencia neutraliza la energía negativa de la mente, llevándonos a comprender nuestra equivocación, que las expectativas que creamos eran nuestras, que seguramente la otra persona ni siquiera estaba enterada y, por lo tanto, el problema es nuestro, no de esa persona.


Otra causa común de resentimiento suele darse en circunstancias donde sí había un entendimiento entre ambas partes frente a ciertas expectativas comunes. Este es el caso, por ejemplo, de un matrimonio donde hubo una infidelidad. Al momento de casarse, la pareja hizo una promesa de lealtad y honestidad mutua y, cuando se incumplió, nació un resentimiento profundo en la persona que fue engañada.


Existen muchas parejas que, para retener al otro, evitan el divorcio con argumentos como “es mejor para nuestros hijos si permanecemos juntos”, y comienzan un camino tortuoso en el que la persona resentida no perdona, en el que la pareja sigue con sus mismas actitudes y en el que los niños son los más perjudicados por la decisión egoísta de sus padres.


Este es uno de los casos de resentimiento más difíciles de superar, por ser de los más dolorosos y por manifestarse usualmente con ira o con la falsa sensación de que debemos equilibrar la injusticia de alguna manera. Y la memoria, en estos casos, en vez de ser una biblioteca de recuerdos que actúa a nuestro favor, se vuelve una colección de dolores perjudiciales.


La solución para salir de este círculo vicioso que es el resentimiento es no identificarse con la fantasía del pasado, debemos entender que casi todo lo que ocurre y ocurrió «así tenía que ser».


Propiedad intelectual de Hilda Strauss. Todos los derechos reservados ©

Etiqueta: Energía, meditacion, Ego
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