El Profeta Elías
Figura importante de la historia sagrada que incomoda a las grandes religiones.
Cuando oímos de Elías, inmediatamente sabemos que se trata de una figura bíblica, una persona de la que poco se sabe, un profeta, un héroe antiguo, un personaje del que se habla en la biblia, como se habla de Moisés o de Salomón, pero de Moisés y de Salomón se conocen historias asociadas, en cambio de Elías no se sabe nada, apenas se conoce entre los estudiosos de la Biblia que es “un profeta raptado por un carro de fuego”.
La historia ubica a Elías en el siglo IX antes de Cristo y de él se habla en los libros de reyes en el Antiguo Testamento y también durante un milagro que los apóstoles presenciaron de la vida de Jesús, se habla de Elías, en el Evangelio de Mateo, en un milagro conocido como “la transfiguración”, varios apóstoles vieron a Jesús en sus cuerpos de gloria o en sus cuerpos sagrados de luz, algunos discípulos tenían ese desarrollo de poder ver “algo” de la grandeza de Jesús en este plano material y en las otras dimensiones; la narración de Mateo es una pequeña pista, pero sería imposible fomentar aspectos de esa visión simultánea de varias dimensiones, lo cierto es que en esa misma visión aparecen ante los ojos de los mismos apóstoles, acompañando a Jesús, Moisés y Elías, y esos nombres se mencionan en el evangelio de Mateo, la pregunta que surge es ¿Cómo aparecen hace dos mil años, un señor conocido como Elías que vivió hace casi 2.900 años y otro señor llamado Moisés que vivió hace casi 3.400 años? Esa polémica cita bíblica del evangelio de Mateo ha dado para todo, se han inventado toda clase de cuentos acerca de la transfiguración, algunas sectas han dicho que Jesús era la reencarnación de Moisés y de Elías, otras han dicho que es un caso de fantasmas en la biblia, otros dejan entre ver que se trataba de la legitimación de Jesús como profeta judío, otros que los apóstoles tenían mucha imaginación y que no estaban acostumbrados ni habituados a las rigurosas meditaciones de un ser tan elevado como Jesús. Con frecuencia a la gente se le olvida que Jesús no era de este mundo y que todos los pasajes de su vida son extraordinarios y esto sumado a que su vida llena de gloria extraordinaria se ha tergiversado y que se ha enredado en el hilo confuso de la historia, de tal forma que no conocemos ni la milésima parte de lo que significaba Jesús.
Pero, regresemos a Elías, uno de los grandes profetas de la Biblia, siempre que se habla de él se habla del don de la profecía, revivía gente, la resucitaba, multiplicaba panes, manejaba los elementos, apartaba las aguas como ocurrió con Moisés, y no murió, fue recogido en un “carro de fuego” en un incidente que coincide hasta en sus más mínimas y detalladas características, con una “abducción OVNI”, las descripciones de Elías son misteriosas, se trataba de un señor altísimo, imponente, de ojos enormes, de origen desconocido, nunca se aclara de dónde venía Elías, no se sabe de sus padres, simplemente aparece de repente en las sagradas escrituras hace casi 2.900 años. De Elías se dice que era un asceta, es decir, un anciano huraño que meditaba en cavernas, inclusive sus meditaciones y charlas son extrañas, en una época en que los Judíos estaban divididos en dos reinos, Israel y Judea y en esas circunstancias, Elías vive una serie de hechos, algunos parecidos a Moisés y otros parecidos a Jesús, es decir, por ejemplo Elías resucita personas, hace aparecer comida, hace que se multipliquen las bebidas en las tinajas, todo esto ocurre en lo que conocemos como la Ruta Santa, los lugares de Elías son el Monte Sinaí que queda en Egipto hoy y toda la tierra santa de Israel.
Elías es un profeta que coincide con un grupo de seres sobrenaturales de los libros sagrados, que son más que humanos en su misión, en sus milagros y en su fisonomía, sus hechos o sus acciones no son o no eran de este mundo, su nacimiento, su vida y su partida de este mundo no son enmarcadas dentro de las historias comunes, las historias bíblicas se quedan cortas en lo que significa Elías, inclusive aquella historia que cuentan los monjes del convento de San Jorge entre Jericó y Jerusalén cuando muestran la cueva donde meditaba Elías, es una historia recortada que no habla de la magia de Elías ni del ser sobrenatural que era.
Elías era “un contactado”, de eso no hay duda y era un ser contactado que tenía la misión de mostrar la sabiduría de los remanentes atlantes, Elías tenía el doble origen de la tierra y de las estrellas, y es curiosa esa misión de lo que se dice en la biblia, no es muy clara, casi que es la misma confusión de “interpretación” de la memoria dormida. Como ejemplo podemos estudiar la confrontación de Elías con la veneración a Baal, un Dios cananeo que se representó siempre con la figura del toro y que corresponde al mismo ídolo de siglos atrás en la historia de Moisés y Aarón, pero este dios Baal, pertenecía a otra tradición que debería desaparecer e instituirse otra para recordar la herencia atlante; pero… que curioso, los otros nombres de Baal son sagrados en la tradición hebrea, a Baal también se le decía Eloáh o Elohím o también se le mencionaba como Eláh o Elíh, todos éstos nombres sagrados de Dios en hebreo ¿sabiendo esto, entonces por qué las sustituciones y las confrontaciones? ¿Por qué aquella medición de fuerzas para ver cuál Dios era el que tenía el poder de encender la fogata? Al parecer el origen de las equivocadas interpretaciones era el idioma y las costumbres propias de cada región, costumbres que se mezclan y esto se revela en los libros “adicionales”, los apócrifos o no autorizados que también existen del Nuevo Testamento, en esos libros, quien mandó el OVNI o el carro de fuego, o la nave que flotaba para recoger a Elías, era el señor “que cabalga en las nubes” Aliyán o Eloáh y de Aliyán y Eloáh proviene el nombre de Éliyahu o Elías que significa “el Dios es Aliyán” que luego fue asociado con Yaveh, una figura sagrada que estaba más asociada a Hadad el nombre sagrado de los arameos y ellos mismos, los arameos, dicen en los textos antiquísimos que Hadad o Hadu fue el Dios que llegó de las estrellas y no pudo contener más la inundación y por esto “cambió” la tierra de At, es decir At-land y en esas historias del hundimiento de Atlántida, vemos muy claramente la indiscutible influencia extraterrestre y no solo en esto, en muchas tradiciones podemos ver que han existido varias humanidades, lo que entendemos como “ocupaciones de la tierra muy viejas que han decaído” como hiperbórea, Atlántida y Lemuria, eso es muy pero muy viejo y ya más recientemente, las civilizaciones perdidas que han querido traernos a la memoria lo que hemos dejado atrás en la mente, esos son los remanentes, todos esos nombres que les he mencionado, son acadios, garíticos, babilónicos, cananeos, son herencias que llegan de las tierras árticas, cuando la geografía de la tierra era distinta.
Pero hay narraciones y hay “frases” de la antigüedad que pueden corresponder a algo no muy entendido o no muy fácil de entender en esa época: cómo le diría una persona de hace 2.800 años a un OVNI, en el lugar en donde hoy es Israel, cómo diría esa persona que un OVNI lanzó un rayo de luz y en medio de sonidos y fenómenos que sugerían agitación de aire, un hombre se elevó por los aires hasta que entró en la nave, en presencia de sus discípulos; se diría más o menos, que “Elías estaba con sus discípulos y con Eliseo, cuando un carro de fuego se ubicó al frente, entonces Elías ascendió a los cielos en un torbellino” y esa es la narración de la partida de Elías, un profeta envuelto en la magia, en la meditación, en los milagros, en los nombres sagrados de las civilizaciones perdidas, de Elías se habla de su voz, de su estatura y de su manto, se dice que tenía un manto de magia o de mago, con poderes increíbles, y les digo más, se dice que un fragmento de ese manto está en la Catedral de Oviedo en España, donde está el cáliz de Ágata que se piensa es la copa sagrada; Quería hoy hablarles de Elías, el profeta que partió de la tierra en un carro OVNI de fuego, obviamente me he quedado corta, el tiempo hace que tengamos que comentar un mundo de cosas, en pocos minutos.