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Para los días de Navidad...

Publicado en16/12/2025 Por

Para los días de Navidad existe un recurso bellísimo en el que tocamos las puertas del Cielo para ser oídos en nuestras plegarias.

Es una práctica muy sencilla, que únicamente se realizará en el mes de diciembre.

Todos nosotros, en la etapa de la niñez elaborábamos una carta al Niño Dios, en la que le escribíamos los juguetes que deseábamos; tal costumbre es muy antigua y ha sido hecha por diferentes culturas esotéricas, no solo con el fin de pedir algo, sino también con el propósito de invocar ángeles, restablecer equilibrios, realizar una operación mágica, inscribir un yantra o un mandala, etcétera.

La forma de hacerlo es la siguiente:
Es necesario conseguir una hoja pequeña de papel, pero no del papel común que utilizamos todos los días, deberá ser un papel fino, una hoja especial, destinada únicamente para la ocasión, en lo posible debe ser opaco, preferiblemente de algodón o con textura, y de colores pastel.

Lave muy bien sus manos y perfúmelas; cuando estén secas, tome con cuidado el papel y permita que reciba el humo de una varita de incienso o sándalo.

Retírese a un lugar tranquilo y escriba, sobre una superficie limpia y agradable, su carta al Niño Dios de su corazón o al Padre Interno (Papá Navidad), o a la Divina Madre y suplique lo que usted quiere como regalo en conmemoración del nacimiento del Adorable Salvador del mundo. Escriba lo que quiera, de manera espontánea, como lo hiciera un niño y con la fuerza y el convencimiento de que todo es posible.

Escriba sus sueños, la solución de sus problemas, sus proyectos materiales y espirituales, a medida que lo escribe, vea posible esa realización. Como el regalo de un padre al hijo, mentalícelo con fe y convencimiento.

Puede escribir la carta durante los primeros veinticuatro días de diciembre, no la llene de peticiones tontas, recuerde, usted hace una carta al Altísimo y en la medida debe ser escrita.

Mentalícela todos los días, afirme con seguridad aquello que le suplica al Padre, cierre los ojos y véala en su mente.

El día veinticuatro de diciembre:
De once a doce de la noche, tome la carta y empape de perfume las esquinas, luego quémela, preferiblemente cerca de la ventana, y si es fácil para usted hágalo sobre las brasas; mientras se quema el papel, siga mentalizando la carta, cerciórese de quemar la hoja en su totalidad.

Si comienza pocos días antes del veinticuatro o el mismo día de Navidad, no importa, el factor importante de la práctica es la concentración, la devoción y la fe.

Si no hace la práctica el veinticuatro:
También puede hacerla el 31 de diciembre, siguiendo los mismos pasos; recuerde: “Golpead y se os abrirá”

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