Los misterios mapuches de los milenios
La última sobreviviente.
Hace poco en toda la televisión y prensa de Chile, ha salido la historia de una señora muy linda que es la última sobreviviente de la lengua yagán, ese es uno de los pueblos más enigmáticos de la antigüedad, en la parte más sur del territorio de Chile y Argentina en la tierra del fuego, hoy los descendientes de los yaganes viven en Punta Arenas, Chile, y en Ushuaia, Argentina. Eran los mismos yámanas, nadie sabe cómo llegaron allí, nadie sabe su antigüedad, fue una de las culturas víctima de la invasión española y del exterminio y saqueo de América.
Pero era una cultura avanzada, chamánica, natural, de los misterios de Antártida, de los misterios del Monte Chaltén que está entre Chile y Argentina, ellos sabían que el cosmos era una tela y era el cuerpo de Dios a quien llamaban Wataú y que los espíritus Hanuc de la Naturaleza, habían adaptado el planeta por orden de los Cacpik del espacio. Veamos algo de la señora linda, que es la única que habla lengua Yagán. La noticia es de la investigadora Ashley Cowie.
La Última Sobreviviente de Una Lengua y Cultura de Más de 10.000 Años
El idioma yaghan de 10.000 años de edad de la remota Tierra del Fuego de Chile tiene “una” hablante fluido restante, y toda la cultura antigua está a punto de desaparecer por completo. Entonces, ¿qué se está haciendo para salvar estas palabras antiguas que hacen eco de los recuerdos desde los inicios de la cultura humana?
Todos somos conscientes de la difícil situación del reino animal, ya que se aferra a los últimos bastiones de sus habitantes naturales. El sitio web Panda.org afirma que de los “dos millones de especies diferentes” en nuestro planeta, entre “200 y 2,000 extinciones ocurren cada año”. Pero también debemos ser conscientes de que en los entornos naturales de “criaturas cambiantes”, las extinciones no son limitadas al reino animal ya que también se manifiesta dentro de la cultura humana; evidente que un lenguaje humano de 10.000 años de edad está actualmente a punto de ser olvidado.
A los 91 años, Cristina Calderón pasa gran parte de su tiempo frente al fuego en una mecedora mientras espera con gracia el final de sus días. Destacado en un informe reciente de Reuters, cuando Calderón muera, no solo quedarán 14 nietos y numerosos bisnietos sin una abuela, sino que con ella desaparecerá todo un lenguaje. La estación de radio chilena ADN informa que Calderón es la última “representante de todo un pueblo, el Yaghan”, que ha habitado el área en y alrededor de Tierra del Fuego, el extremo sur de Sudamérica, “por más de diez milenios”.
Al ser identificada como la “última nativo hablante de la lengua yaghan”, es fácil comprender por qué en 2009 el gobierno chileno reconoció a Calderón como un “Tesoro Humano Vivo”, una distinción que la UNESCO reserva para “personas que poseen un alto grado de conocimiento” y las habilidades necesarias para realizar o recrear elementos específicos del patrimonio cultural intangible”.
¿Quiénes son / eran la cultura yaghan?
Los yaghan fueron un pueblo nómada que viajó y pescó en canoa, también cazaron focas alrededor de Tierra del Fuego y el archipiélago del Cabo de Hornos, durante más de 10.000 años. Se estima que existían 3.000 yaghan a mediados del siglo XIX cuando los europeos comenzaron a colonizar la región, y un artículo de la BBC Travel informa que un censo de 2002 contaba a la población nativa con poco menos de 1.700 personas.
El lenguaje Yaghan se basa en observaciones en la naturaleza y en un artículo de 2016 en la revista Landscape, Calderón dijo: “Con pocas palabras, decimos mucho”.
En 1871, los misioneros anglicanos Thomas Bridges y George Lewis establecieron una misión en Tierra del Fuego, y durante más de una década Bridges compiló un diccionario de 30,000 palabras de Yaghan-Inglés. Si bien muchos de los europeos tenían grandes intenciones, su colonización trajo consigo una gran cantidad de enfermedades y alcohol, que rápidamente diezmaron a la población yaghan. Gran parte de sus tierras ancestrales y vías de caza se perdieron para los colonos europeos y este es el “cambio ambiental” mencionado anteriormente que discutimos.
Debido a que el lenguaje proviene de la cultura, si el idioma continúa, también lo hará toda la cultura Yaghan con sus tradiciones y libertades asociadas con la vida nómada.
El destino de la lengua y cultura yaghan
La segunda y última Yaghan de sangre completa, Emelinda Acuña, murió en 2005 y Cristina Calderón es la última portadora de la herencia ancestral de la cultura Yaghan y en su mente están las voces antiguas y los recuerdos del colectivo consciente de su antigua raza. Que habitaron el extremo sur del planeta.
Entendiendo la importancia de su mente y su lengua, Calderón transmite activamente su sabiduría ancestral en su idioma nativo a los miembros de la familia que están más cerca de ella. Su hija le dijo a la revista Landscape Magazine: “Hemos recopilado una gran cantidad de material existente sobre este idioma, y durante varios años hemos estado trabajando con mi abuela, haciendo grabaciones de audio, impartiendo talleres de idiomas en la comunidad y transcribiendo historias de Yaghan”.
En uno de los talleres hablé del Monte Chaltén, es uno de los lugares más energéticos de la tierra, hoy Chaltén es de Chile y Argentina, está en la frontera, al sur, desde allí hay túneles artificiales construidos en épocas remotas, aquí en este sur, en esta Patagonia se confunden dos humanidades pasadas, hay de Mú y hay de Atlántida, es tierra de mapuches, los mismos araucanos y los mismos yaganes, ellos saben de la energía mística de la Antártida y de Chaltén, ellos saben de la educación de la mente, ellos son los herederos de la sabiduría yagán, en la que los defectos o yoes se denominan “Curspis” y los relacionan con la naturaleza y los mencionan como fuerzas bajitas, fuerzas negras que no dejan llegar a las alturas de la gente de afuera, entonces ellos tienen los remedios simbólicos de agua de pensamiento, de viento de observación y de nieve paralizante, hay mucho de esto en las historias de aquellas lenguas tan lindas, de la que Cristina es su última hablante, quiera Dios que en el gobierno de Chile y Argentina, se cuiden estos patrimonios que están desapareciendo.
Una antigua raza tecnológicamente avanzada habitó La Tierra, Venus y Marte
Un astrofísico de la Universidad de Pensilvania asegura que una especie muy avanzada podría haber vivido antiguamente en nuestro planeta y aún es posible hallar rastros de su civilización.
La idea de que los seres humanos no son la primera o única especie tecnológica del Sistema Solar es muy antigua. En el siglo II, Luciano de Samosata escribió (satíricamente) acerca de inteligentes criaturas no humanas en la Luna y Voltaire escribió en Micromégas (1752) sobre seres inteligentes en Saturno. Por supuesto, la idea de la civilización marciana ha sobrevolado desde siempre la ciencia-ficción pero esta idea también fue considerada seriamente en los círculos científicos, la más famosa por Lowell (1895), pero también más recientemente Shklovskii y Sagan (1998) especularon que las lunas de Marte podrían ser artificiales.
Ahora, el profesor Jason T. Wright, del departamento de Astronomía y Astrofísica de la Universidad Estatal de Pensilvania asegura en un artículo que una “especie tecnológica indígena antigua” podría haber habitado la Tierra, Venus o Marte y enumera las probables causas de la supuesta extinción de estos tipos de vida. “La respuesta más obvia sería un cataclismo, algo natural —por ejemplo un impacto de un asteroide a escala de extinción— o algo autoinflingido: por ejemplo una catástrofe climática global”.
El científico constata como las estrategias de búsqueda de vida extraterrestres del SETI (Search for Extraterrestrial Inteligence) es radicalmente distinta al resto de astrobiología. El SETI está enfocado a la detección de señales de radio interestelares más allá del Sistema Solar mientras que la astrobiología hace uso de una combinación de las disciplinas de astrofísica, biología y geología para el estudio de la existencia, origen, presencia e influencia de la vida en el conjunto del Universo, incluyendo a la Tierra. Un caso concreto de investigación astrobiológica actual es la búsqueda de vida en Marte. Existe una creciente cantidad de pruebas que sugieren que Marte tuvo antiguamente una importante cantidad de agua líquida en su superficie, y por tanto un precursor esencial para desarrollo de vida.
Wright considera que hubo “un Marte húmedo” y un Venus “antes del efecto invernadero” que podrían esconder algún tipo de evidencia de vida bajo la superficie, dado que “las estructuras enterradas bajo la superficie pueden sobrevivir y ser halladas mientras no hayan sufrido una colisión tan grave que deje destruida su naturaleza artificial”.
Aunque el científico no las menciona abiertamente, no podemos dejar de pensar en la famosa cara de marte ni en otras estructuras objeto de polémica en los últimos años.
La detectabilidad de las señales tecnológicas está relacionada, por tanto, con su edad. Mientras los registros históricos revelarían la existencia de especies en un margen de unos pocos miles de años. La arqueología retrasaría su detección en decenas de miles de años pero el registro geológico nos trasladaría a los cientos de millones de años atrás y, permitiría estudiar el rastro de minería, firmas químicas o isótopos radioactivos.
Dado que los artefactos podrían ser de una tecnología muy antigua es posible que resultara muy difícil de encontrar en su superficie ya que grandes estructuras o artefactos podrían haber quedado enterrados bajo el polvo y eventualmente protegidos de la erosión (aunque no grandes impactos). Esto restringe las oportunidades para su detección.