Darma
La sincronicidad, el darma, el tejido del cosmos, la red de la tierra, la conexión de eje centro-corazón a eje centro-corazón.
El poder de conexión de la mente, estamos conectados “con todo” y basados en esa realidad, es posible cristalizar o materializar las proyecciones de la Mente, simplemente porque TODO es energía y TODA esa energía está increíblemente conectada.
Los hilos de corazón a corazón, del tejido del Cosmos, de la Malla del Universo, aspectos que son llamados en la antigüedad con los nombres de Dharma o de Tantra, es una red real que existe y les comentaba que la meditación es simplemente el proceso de entrar en contacto o de tocar esa red, de eso han hablado las civilizaciones antiguas, la memoria remota de las humanidades pasadas, de eso han hablado los sabios, los maestros y los quías espirituales del mundo y de eso han hablado los sabios modernos, por ejemplo Carl Jung, el discípulo estrella de Sigmund Freud, pero él lo habló de una manera muy especial, habló del “fenómeno de la sincronicidad”, él acuñó ese término, lo propuso; decía, que las soluciones, las personas afines y las circunstancias que nos cambian la vida, llegan o aparecen en nuestra vida, justamente en el momento preciso, en el lugar y en las circunstancias perfectas, debido a que “tienen que ocurrir”, que para la mente, pueden presentarse bajo la modalidad de: “Porque lo necesitamos”, ese fenómeno de sincronicidad está en las ideas, en la información, en las personas, en la intuición y en la conexión extrasensorial, decía Jung que esto simplemente se debía a que esas circunstancias deberían llegar a un punto por “simple necesidad”, pero, en una forma tan misteriosa, que nosotros no comprenderíamos.
“El fenómeno de la Sincronicidad o por qué las casualidades no existen
Por: Verónica Vivero, Yahoo Noticias, 27 de marzo de 2017
A lo largo de nuestra vida, ocurren situaciones, nos encontramos con personas o conocemos informaciones que aparecen justo en el momento que los necesitamos. ¿Se trata de casualidad? El psicólogo Carl Jung lo describió como el fenómeno de la sincronicidad, y cuando lo conozcas, seguro que te sentirás identificado.
Dicen que “la frontera entre el mundo de los sueños y nuestra consciencia, tal vez, resulte la sincronicidad”. Lo cierto es que determinados sucesos o personas, aparecen en nuestras vidas a veces casi “de repente”, muchas entran sin avisar y nos acompañan durante un cierto tiempo, aportándonos parte de su esencia y ayudándonos a descubrir aspectos de nosotros mismos, que sin su ayuda, nunca hubiéramos averiguado. Estas coincidencias necesarias o encuentros reveladores, trazan nuestro propio mapa personal y nos impulsan al cambio, por más resistencias que uno pueda tener. Tras su marcha, generalmente dolorosa, uno no vuelve a sentirse el mismo y cuando transcurrido el tiempo se echa la vista atrás, no podemos por más que uno quiera, evitar sonreír.
¿Qué es la sincronicidad?
A todos nos ha podido pasar, encontrarnos de repente por la calle a alguien que no veíamos hace años pero que casualmente, la noche anterior soñamos con él; o abrir un libro y encontrar la respuesta que estábamos buscando hace meses sin haberlo hecho con ese propósito. Esto responde al fenómeno de la sincronicidad, que sucede cuando “dos sucesos sin relación entre sí tienen lugar al mismo tiempo y adquieren sentido para uno”. De ahí la impresión de magia. Se trata de un azar singular cargado de sentido y sometido, en parte, a la suerte. Son hechos simbólicos que nos conectan con nuestro psiquismo, creando unos hilos invisibles que aportan significado únicamente a quien lo experimenta. Para un observador externo sin conocer el contexto, carecería de sentido.
La causalidad de los sucesos es lo que crea, parte de su efecto enigmático. Pese a ello, aparece en el momento exacto y dándonos la respuesta necesaria. La sincronicidad se manifiesta curiosamente en momentos en los que nuestra psique está más receptiva a los acontecimientos que pueden incidir en nuestro comportamiento.
El término se lo debemos al psicólogo Carl Jung, padre de la sincronicidad, quien llegó a la conclusión de que hay una íntima conexión entre el individuo y su entorno, y que en determinados momentos ejercemos una atracción que acaba creando circunstancias coincidentes, teniendo un valor específico para las personas que la viven, un significado simbólico. Tal vez, responda a aspectos inconscientes reprimidos que se vean forzados a salir a través de determinadas experiencias conscientes. Sea como sea, lo cierto es que las personas que creemos en ello, lo hemos experimentado.
Cómo favorecer que la sincronicidad ocurra
Es importante, entender el efecto revelador que puede tener sobre uno y, saber extraer la lectura de ello. Para favorecer una actitud adecuada, es necesario seguir unas pautas muy básicas:
Lo primero que debemos hacer, es abandonar el escepticismo y darnos el permiso de creer en ello. Pues quien no cree difícilmente le ocurrirá. En segundo lugar, es importante mantener una actitud receptiva, es necesario saber que nuestra atención crea la intención. Nuestras intenciones ejercen una influencia sobre el acontecer y el orden de probabilidades de las personas con las que nos relacionamos directa e indirectamente. Y por último, estar abiertos al cambio, resistirse a ello es reprimir nuestro potencial.
Qué debemos aprender de ello
Siempre que vivamos una sincronicidad es necesario analizarla a fondo porque seguro que contiene un mensaje importante para nosotros. Por lo tanto, la sincronicidad se beneficia de nuestra actitud intuitiva y nuestra atención. Cuanto más atentos estemos a lo que vivimos y cómo lo vivimos, esas secuencias sincrónicas más se repetirán. Conviene estar pendientes de en qué momento aparece y, sobretodo, qué efecto tiene sobre nosotros y qué significación le otorgamos.
Poner conciencia a los procesos sincrónicos que nos ocurran es expandir nuestra visión de la experiencia, dotar de un sentido a nuestra vida, anticiparnos o poder prever y prevenir ciertos acontecimientos y en definitiva, vivir más en sintonía con nuestro entorno.”
Siempre que vemos estos comentarios, y siempre que leemos estas noticias, nos encontramos con cosas graciosas, como por ejemplo, lo que les acabo de compartir; Verónica Vivero dice: ¿Cómo favorecer la sincronicidad? y resulta que uno NO puede favorecer la sincronicidad, porque ocurre: con nosotros, sin nosotros, es por causa del destino, así conocemos a nuestros amigos, así nos enamoramos y nos casamos, así nos encontramos con nuestras personas allegadas, así nos pasa todo, esa conclusión a la que llegó Jung es simplemente la lógica del cosmos y de la naturaleza y con ese pensamiento y con esa sensibilidad de comprender esa verdad, hay muchos temas relacionados, temas que son bellísimos y que son una locura, en cuanto a que son ciertos y vienen desde puntos increíbles, por ejemplo:
¿Ustedes saben algo sobre “Los Seis Grados de Separación”, es un asunto increíble, de eso hay películas, series de televisión, de eso se han escrito libros, esto es como la leyenda japonesa del hilo rojo del destino o el hilo rojo de los enamorados; pues este tema de los Seis grados de separación fue concebido por un señor que murió hace 80 años, un escritor húngaro que pensó en esto hace un siglo, este señor decía que cualquier persona de mundo, está conectada o relacionada con otra persona de esta misma Tierra en una cadena de conocidos de no más de cinco intermediarios, me explico, este señor decía que si yo selecciono al azar una persona, por ejemplo en Taiwán, simplemente me voy por la línea de los conocimientos de mis conocidos, amigos, familiares y relacionados y en esa secuencia, tengo contacto con no más de cinco grupos de relacionados y conmigo seis, este señor que propuso la teoría se llamaba Frigyes Karinthy, un cerebro prodigioso que vio esa realidad que ahora se aplica a redes sociales como Facebook o Twitter, con progresiones y series que son lógicas y que con el desarrollo de las redes sociales, no tienen nada de raro... ahora, pero, en la época del señor Karinthy hace un siglo, eran inconcebibles.
Otro genio de este tipo de sensibilidad, que concibe aspectos similares al Dharma, existió en el siglo XX, murió hace como 30 años, su nombre es Stanley Milgram y fue el que ideó el “experimento del pequeño mundo”, que para resumirles el asunto y no dar más largas, consiste en comprobar la teoría de los “seis grados de separación” y esto ocurrió en las décadas de los 60 y los 70, es decir, antes de que aparecieran las redes sociales que ahora conocemos, esto ocurrió al tiempo del insipiente nacimiento de Internet en los 60, esto se experimentó en Estados Unidos y el experimento comprobó que la gente estaba más cerca de lo que se pensaba, que las personas y las “series de conocidos o relacionados”, en gente analizada al azar en pares aparentemente desconocidas, eran contactadas de manera muy cercana, superando la nacionalidad, costumbre, raza o religión. Obviamente que TODO esto tiene sus detractores, tienen sus opositores que dicen que esto “puede ser” un mito, que la teoría de “Los Seis Grados de Separación” no está suficientemente comprobada, que el análisis debe ser más riguroso y dicen que “El Experimento del pequeño Mundo” debe ser actualizado al siglo XXI, que aquello del “hilo rojo del destino” es una historia mística oriental que no está comprobada en probetas, en aparatos ni en fórmulas matemáticas. Y ni qué decir del Darma, del Tantra o de la Red del mundo, eso ni siquiera lo niegan, simplemente porque NO lo entienden, lo cierto es que si lo pensamos bien, “el mundo es un pañuelo”, entonces la teoría de los Seis grados de separación NO es absurda, si lo pensamos bien el experimento del pequeño mundo, nada más en las redes sociales es perfectamente posible, si lo pensamos bien, cuando recordamos la gente que ha llegado a nuestra vida y las circunstancias que nos han cambiado, entenderíamos que el hilo rojo del destino se queda corto en definir la conexión y llegamos a la conclusión sublime del Tejido del mundo, de la Red de luz, de la existencia de una Tela con hilos de corazón que siempre está tejiendo la Madre cósmica, es una realidad, todo nos lleva a esa sabiduría, todo nos lleva a pensar que esto forma parte del despertar de la memoria perdida.
LA LUZ DE LA ERA DORADA INICIÓ EN EL SIGLO XX
Esa fue la Seña inicial, apareció el gran cambio con los primeros años del siglo, pero se intensificó en los años 60 y eso estaba en las profecías milenarias: “En el momento en el que llegue una señal infantil de la existencia del Tejido del Darma, estaremos ya de lleno entrando en la era dorada” y ¿cuál es la señal infantil del tejido?, la aparición de Internet, esto se gestó realmente en la década de los sesenta, lo inició un genio de la universidad de California entre los años 61 y 62, justamente, coincidencialmente con el inicio de la Era de Oro, este es el verdadero santo y seña. Internet es como una caricatura, como un dibujo infantil de la red cósmica del Darma, que abarca todos los tiempos, todas las dimensiones, todos los seres, todos los corazones y los hilos que nos unen, internet avanzará y será más universal, más integrado ya cumple como la era de Oro 55 años.
HAY UNA NOTICIA CIENTÍFICA NUEVA
QUE TIENE RELACIÓN CON EL DHARMA
Es una noticia llena de términos técnicos, una noticia que habla de electrones y campos magnéticos, de emisiones de radio y de la velocidad de la luz, todo esto para decir que están encontrando una Red Cósmica, un tejido de plasma que conecta a las galaxias, pero “a lo grande”, cúmulos de galaxias con cientos de miles de galaxias y por supuesto a trillones y trillones de estrellas, esa Red o esa malla está hecha de ondas de radio, esto se ha observado en cúmulos de galaxias, a unas distancias y en unas extensiones ENORMES, estamos hablando de los clusters de galaxias, enormes grupos que forman parte del famoso catálogo Abell que las separa y clasifica, lo bellísimo de la noticia es la coincidencia con los libros sagrados: “todos los mundos se unen en la luz de la preciosa cara negra de Krishna”; vamos a ver la noticia que es, repito, muy técnica, pero al quitarle todos los términos científicos del boletín de prensa de ABC, nos encontramos con esa espectacular relación con el Darma:
Hallan un misterioso «puente» de ondas de radio entre dos lejanos cúmulos de galaxias
Un equipo de investigadores italiano aventura que la causa podría ser un campo magnético entre los dos cúmulos, algo nunca visto hasta ahora.
En el Universo, todo está conectado con todo. La materia tiende a acumularse formando estrellas, que se unen para formar galaxias, que a su vez se agrupan para formar grupos, cúmulos y súper cúmulos de miles y miles de miembros. Pero tampoco los bulliciosos supercúmulos galácticos están aislados unos de otros.
Muy al contrario, todos ellos están conectados por largas “autopistas” de plasma, que recorren las enormes y aparentemente vacías distancias (incluso de cientos de millones de años luz) que hay entre un cúmulo y otro. Esta suerte de “carreteras interespaciales”, que los científicos llaman filamentos, tejen a lo largo y ancho del Universo lo que se conoce como “la telaraña cósmica”, una inmensa red universal donde la materia se concentra en los nodos, y los nodos se unen, como en una telaraña, por medio de los filamentos.
A lo largo de esta red de autopistas universal, un número incontable de electrones circula continuamente casi a la velocidad máxima que la naturaleza permite: 300.000 kilómetros por segundo, la velocidad de la luz. Pero incluso así, las partículas solo son capaces de recorrer una fracción de uno de esos filamentos antes de quedarse sin energía y descomponerse. O por lo menos así es en la mayoría de ocasiones.
De hecho, un equipo de astrónomos que estudiaba el filamento que une dos cúmulos de galaxias, Abell 0399 y Abell 0401, que están además en proceso de colisión, descubrió un extraño flujo de electrones que no cumple esas “reglas de tráfico” espacial. En la “carretera” que une los dos cúmulos, en efecto, los investigadores descubrieron un largo “puente” de emisiones de ondas de radio, creado por partículas cargadas, recorriendo una distancia de 10 millones de años luz. Algo que, sencillamente, no debería existir.
Según explican los científicos en un estudio publicado esta semana en Science, el origen de esta anomalía puede ser un débil pero turbulento campo magnético que se extiende entre los dos cúmulos de galaxias y que actúa como un poderoso acelerador de partículas, con la fuerza suficiente para impulsar a los electrones diez veces más lejos de lo que normalmente serían capaces de viajar. Es la primera vez que se descubre un campo magnético entre dos grupos de galaxias.
Hasta ahora, se habían medido campos magnéticos en objetos específicos, como galaxias o incluso cúmulos, pero nunca a escalas mayores. Según explica Federica Govoni, Del Instituto Nacional Italiano de Astrofísica, que ha dirigido la investigación, se trata de la primera vez que se observa un campo magnético recorriendo un filamento galáctico, y eso podría cambiar nuestra comprensión de cómo se aceleran las partículas, incluso en distancias increíblemente largas y que no se creían posibles hasta ahora.
“Se trata de un campo magnético muy débil, cerca de un millón de veces más débil que el de la Tierra”, explica Govoni. Pero a pesar de ello puede ser aún lo suficientemente intenso como para emitir ondas de choque capaces de acelerar las partículas a lo largo de distancias increíbles.
A cerca de 1.000 millones de años luz de la Tierra, Abell 0399 y Abell 0401 son dos cúmulos de galaxias vecinos, con cientos de miles de galaxias individuales cada uno. Y se están acercando el uno al otro, de forma que en unos pocos miles de millones de años más ambos chocarán y se fusionarán en un cúmulo mucho más grande. Por ahora, sin embargo, están aún separados por una distancia de 10 millones de años luz, y conectados a través de la anteriormente mencionada “autopista de plasma”.
El “puente” de emisiones de radio entre un cúmulo y otro fue detectado utilizando una red de telescopios llamada LOFAR (Low Frecuency Array). “Esta emisión -escriben los autores en su artículo- requiere de una población de electrones relativistas (que viajen casi a la velocidad de la luz) y de un campo magnético ubicado en un filamento entre los dos grupos de galaxias”.
Para tratar de averiguar cómo debería funcionar este extraño proceso, los científicos llevaron a cabo una serie de simulaciones informáticas. Y descubrieron que incluso un campo magnético relativamente débil podría crear ondas de choque con la potencia necesaria para imprimir más aceleración a los electrones de alta velocidad. Un “empujón extra” capaz de mantenerlos en movimiento a lo largo de todo el filamento.
A pesar de todo, estas conclusiones no son más que una explicación posible y que no resuelve aún el misterio. Por supuesto, la investigación continúa.
En las escrituras viejas de India, Darma y Tantra son lo mismo, el Tantra es drávida, el Darma es védico, pero es lo mismo, ambas tradiciones hablan del tejido, hablan de la conexión que tenemos todos nosotros y que esa conexión es desde lo más grande hasta lo más pequeño, recordemos lo que dice la tabla de la esmeralda atribuida a Hermes Trismegisto, aquel viejo resumen de la alquimia, que en una de sus partes dice: “lo que está abajo es como lo que está arriba y lo que está arriba es como lo que está abajo” y así como observamos la relación que tenemos en nuestras células, en una sola energía y así como los seres humanos se conectan en su luz, así también las estrellas y las galaxias y los enormes cúmulos o grupos de galaxias, forman una red cósmica, una estructura de hilos que rodean el negro profundo del espacio, en esas madejas cósmicas de proporción inconcebible, se forman cruces condensados de hilos y allí se fusionan los mundos. Los cúmulos de galaxias son como concentraciones de materia en el universo y entre ellas tienen autopistas que las conectan, formando un gran tejido con esos hilos conectores, ese es un poder de la luz, el mismo poder de luz y de conexión que tenemos todos, es el mismo hilo de luz de corazón a corazón que nos comunica a todos y así es en el espacio profundo, esto es lo que el Vedanta denomina la piel negra de Krishna, el profundo insondable del cosmos.
Es increíble el parecido de todo lo que se descubre, con los libros sagrados, es increíble el parecido de los descubrimientos con la base de la sabiduría mística y lo curioso es que lo mencionan con las mismas palabras; luz, telaraña, red, tejido, tela, malla, todo igual y mencionan “centros corazón” y ejes de luz, hasta en el lenguaje son similares, esta noticia llama la atención por ser exactamente de la existencia del Darma, o del Tantra como dirían los Drávidas del Sur de India.