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Acidificación y enfermedades

Publicado en14/01/2021 Por

Estudios confirman que si no se equilibra el pH del cuerpo hacia una leve alcalinidad, el organismo no funcionará bien

Estudios confirman que si no se equilibra el pH del cuerpo hacia una leve alcalinidad, el organismo no funcionará bien y tampoco podrá asimilar perfectamente las vitaminas, minerales, aminoácidos y suplementos alimenticios, aumentando las enfermedades, el proceso oxidativo y el de envejecimiento.

El proceso de acidificación muestra sus síntomas de acuerdo a 3 fases. La Fase inicial, donde estamos la mayoría de nosotros, muestra síntomas leves; La fase intermedia, padecimientos agravados; y la fase final, enfermedades muy graves; todas estas, obedeciendo muy posiblemente a una misma causa, la acidificación excesiva de nuestro cuerpo.
Así las cosas, la idea es conocer nuestro estado de pH pidiendo una medición en cualquier laboratorio clínico, midiéndolo nosotros mismos con tiras reactivas de pH que se venden en las grandes farmacias, o también podemos evaluar nuestra alimentación y estado vital, y deducir así nuestro potencial estado de acidez o alcalinidad. De esta forma, sabiendo, podremos tomar medidas sanadoras o correctivas, para curarnos o prevenir enfermedades, lo que garantizaría una mejor calidad de vida.
A continuación, un resumen de los síntomas y padecimientos típicos de las fases de acidificación:

  • Fase inicial: acné, ciclos de hiperactividad y cansancio, arrugas prematuras, agitación, dolor muscular, manos y pies fríos, mareos, baja energía, cólicos pre-menstruales y menstruales, dolor en las articulaciones, piel hipersensible y dolorosa, alergias alimentarias, sensibilidad a los olores, ataques de pánico, ansiedad y depresión, falta de deseo sexual, hinchazón, ardor de estómago, diarrea y/o estreñimiento, orina irritante, orina con olor fuerte, dolores de cabeza leves, respiración rápida, taquicardia, latidos irregulares, lengua blanca, dificultad para despertarse, sueño anormal y extendido a medio día, fosas nasales tapadas o congestionadas, sabor metálico en la boca, etc.
  • Fase intermedia: sinusitis, herpes labial, gripas fuertes, asma, migrañas, bronquitis, fiebre del heno, depresión, pérdida de memoria, pérdida de concentración, insomnio, alteraciones en el olfato, gusto, visión, audición; impotencia en el hombre, frigidez en la mujer, sarpullido, inflamación, infecciones virales varias, infecciones bacterianas (estafilococos, estreptococos), gastritis, colitis, entumecimiento y hormigueo, cistitis, infección urinaria, soriasis, pérdida del cabello, infecciones por hongos (Candidiasis y pie de atleta), etc.
  • Fase final: artritis reumatoidea, enfermedad de Hodgkin, lupus eritematoso sistémico, esclerosis múltiple, sarcoidosis, enfermedad de Crohn, miastenia grave, esclerodermia, leucemia, tuberculosis, cáncer.

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