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Salud, acidez y alcalinidad

Publicado en12/01/2021 Por

"Que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento"

Vida y alcalinidad van de la mano porque esta última tiene la maravillosa capacidad de capturar y retener oxígeno, un elemento esencial para la vida y la sanación. Lo ácido, por el contrario, tiende a repeler y a expulsar el oxígeno y si permitimos que prolifere descontroladamente en nuestro cuerpo, irá privando a las células de elementos esenciales como el oxígeno, afectando así la capacidad de regeneración, recuperación y correcto funcionamiento del organismo.

No obstante, no pensemos que lo ácido es malo y lo alcalino bueno. Estamos hablando de un equilibrio entre los dos, con una leve tendencia hacia la alcalinidad. Lamentablemente, como veremos luego, por la vida moderna, el estrés, las preocupaciones y la alimentación anti-fisiológica (anti-natural), hoy, la gran mayoría de nosotros estamos absolutamente ácidos, un desequilibrio que está afectando nuestra salud y calidad de vida.

Robert Young, médico experto en el tema de la acidez y alcalinidad, observa que “Nuestro cuerpo es alcalino por diseño y ácido por función”. Esto significa que nuestra maquinaria biológica debe mantenerse alcalina para que funcione bien, aunque también debemos reconocer que su actividad normal genera deshechos de tipo ácido, los cuales deben ser expulsados para evitar que se acumulen y dañen a la maquinaria misma. Entonces, para mantener  este objetivo, el organismo tiene varios mecanismos:

    •    Primero, lo más común es que el organismo utilice sus filtros (sistema digestivo, pulmones, riñones, hígado), los cuales se encargan de depurar constantemente el sistema y mantener limpio el líquido donde vive y se desarrolla la célula. El problema es que el estilo de vida y alimentación moderna pueden sobrecargar de desechos ácidos a los filtros, colapsándolos. Así, el cuerpo no podrá mantener limpio el entorno celular y se desarrollará un ambiente propicio para las enfermedades.

    •    Segundo, enfrentado a un ambiente ácido y tóxico, el sistema nervioso puede optar por proteger a la célula, encapsulándola en una burbuja de líquido limpio, dejando por fuera los ácidos y tóxicos, esperando poder sacarlos del cuerpo en algún momento. Esto explicaría por qué algunas personas aumentan de peso “inexplicablemente”, a pesar de hacer dietas muy estrictas en calorías.

    •    Tercero, si fallan los otros métodos de control de la acidez, el organismo puede optar por drenar o eliminar los ácidos por la piel o las mucosas; explicándose así las dermatitis o inflamaciones de la piel, algunos tipos de acné, los eccemas, la psoriasis, las llagas de boca, etc.

    •    En términos generales, el organismo también puede neutralizar los ácidos tóxicos del ambiente interno generando reacciones químicas con algunos minerales muy alcalinos que circulan en el sistema, tales como el magnesio, calcio, potasio y sodio, provenientes idealmente de una óptima alimentación o del consumo de suplementos naturales excepcionales, como la Spirulina, un superalimento alcalinizador. Desafortunadamente, el problema es que pocas personas conocen las bondades de un alga como la Spirulina, la sidra de manzana, los carotenos o las crucíferas; e indudablemente, la alimentación predominante en el mundo actual no es alcalina sino ácida, muy limitada de minerales y agentes alcalinizadores. Esto obliga al cuerpo a conseguirlos de algún lado, y termina robándolos de su propia estructura. Es como si el cuerpo se “comiera a sí mismo” para conseguir los minerales que no obtiene de la dieta diaria. Así se pueden explicar enfermedades como la osteoporosis, las uñas quebradizas, la alopecia no hormonal, la pérdida de masa y tono muscular, las caries dentales, el envejecimiento prematuro de la piel y el debilitamiento de prácticamente todos los sistemas del cuerpo, en su totalidad y finalmente, recuerde las palabras de Hippócrates, el Padre de la Medicina (460-370 aC):

    •    "Que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento"
   
Considerando que un 70% de nuestro cuerpo es agua y si recordamos que el ambiente interno de nuestro organismo es como un “mar interior donde nadan las células”, obteniendo de él, oxígeno y nutrientes esenciales, es imprescindible su limpieza extrema. Pero como hemos visto, si la carga de deshechos ácidos que excretan las células es muy grande, si los recursos de emergencia fallan o si los filtros no funcionan bien, iremos acercándonos al peor de los escenarios, representado éste por la extinción o la mutación de las células, o en palabras simples, la muerte de tejidos completos o el cáncer, respectivamente. Impresionantemente, si pudiéramos ver lo que ocurre en las células enfrentadas a un ambiente excesivamente tóxico y ácido, reconoceríamos una zona de guerra dantesca, con muertes masivas de millones y millones de células que estarían siendo quemadas y sepultadas por sus propios deshechos metabólicos. Si pudiéramos vivenciar esto, por duro que sea, y comprender el daño que genera una acidez descontrolada a nuestra salud, sin duda alguna, cuidaríamos más nuestra alimentación y estilo de vida.

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